Socializar la equidad

[16-12-2011]

Por Helen Hernández Hormilla / Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

Desde la pantalla, una mujer contonea su cuerpo semidesnudo dentro de una vitrina. Dos populares músicos cubanos la observan de manera lasciva y le avientan billetes en señal de poder, mientras la canción repite una y otra vez que “ellas son locas”.

Si bien este video clip pudiera ubicarse en cualquier región del mundo, con sus códigos visuales totalmente descontextualizados, se trata de una de las tantas producciones cubanas que han comenzado a ganar espacio en el consumo cultural de diversas edades en esta isla del Caribe, sobre todo mediante canales alternativos de difusión como bancos de alquiler de películas, memorias flash, vendedores callejeros de discos, entre otros.
La imagen de las mujeres que transmiten muchos de estos productos audiovisuales continúa perpetuando estereotipos peyorativos, a la vez que se reafirma una masculinidad cada vez más patriarcal, hegemónica y agresiva, coincidieron panelistas y asistentes a Voces para el Diálogo: debates sobre la violencia de género en Cuba, que sesionó en La Habana del 29 de noviembre al primero de diciembre, durante los días de la Jornada por la no violencia contra las mujeres.
“La violencia de género en la propuesta mediática y cultural” fue el último tema de tres sesiones que tuvieron por sede la Sala Teatro Las Carolinas, en el centro histórico de la capital, convocadas por el Centro Nacional de Educación Sexual con apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo y el Servicio de Noticias de la Mujer de Latinoamérica y el Caribe (Semlac).
Los medios de comunicación no solo reproducen acríticamente la violencia de género, sino que generan violencia simbólica mediante sus discursos sexistas. Se impone entonces el  reto de cambiar la mirada androcéntrica y machista que prima en la prensa y el arte, señalaron asistentes al encuentro.
Agregaron que, en muchas de esas representaciones, las relaciones entre hombres y mujeres parten de la dependencia y, por tanto, afianzan los mitos sobre los cuales se sostiene la violencia de género.
Como socializadores por excelencia del mundo contemporáneo, los medios contribuyen a perpetuar las representaciones sociales tradicionales de las mujeres y hombres y siguen naturalizando la violencia de género, señalaron.
“Es vital trabajar con intencionalidad y conocer el lugar de los medios en la sociedad, porque su deber es problematizar la realidad y dialogar con ella”, sentenció Isabel Moya Richard, periodista y estudiosa de esos temas.
“A veces vemos la consecuencia y no la causa que genera la violencia, que es una manifestación de las relaciones jerárquicas de poder entre hombres y mujeres”, destacó la investigadora.
“Un desafío de los medios es tratar de graficar no solo el hecho mismo, sino penetrar en las razones que lo generan y crear esos espacios de debate para construir una cultura de paz en una sociedad donde conviven múltiples formas de ser hombre o mujer”, añadió.
“A veces es fácil saber lo que no queremos, pero lo más difícil es construir lo que queremos”, refirió la periodista, directora de la Editorial de la Mujer de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC).

Diciembre de 2011

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