Sobrevivientes de violencia machista cuentan sus historias

[09-03-2016]

El documental Estoy viva. Lo voy a contar, que se estrenará a mediados de marzo por el Proyecto Palomas, reúne testimonios de 14 cubanas que han sido víctimas de violencia de género en la isla. Para las protagonistas, superar el miedo, la vergüenza y el silencio forma parte del proceso de reconstrucción de sus vidas.

“Narrar desde las propias experiencias tiene mucha fuerza”, afirma la realizadora Lizette Vila, quien dirige el filme junto a Ingrid León.


“Hablar de la violencia nos permite hacerla pública, sacarla del espacio privado y llamar la atención sobre un problema que ha estado invisible por mucho tiempo”, agrega la realizadora y coordinadora de Palomas, Casa Productora de Audiovisuales para el Activismo Social.

“Por eso apostamos por el testimonio en primera persona”, reitera.

El audiovisual reúne a cubanas diversas en edad, lugar de residencia, espacio laboral, orientación sexual e identidad de género, que viven con discapacidad o se recuperan de la adicción al alcohol, entre otras.

Para Vila, narrar la historia personal significa una reparación para muchas sobrevivientes, a la vez que muestra la fortaleza y estrategias de quienes hoy están vivas para contarlo.

“Sí, tenemos que hablar, con dignidad y fuerza y sin esos tres elementos terribles y mutiladores para las víctimas que son el miedo, la culpa y el silencio”, declara la realizadora a SEMlac.

Durante 45 minutos, las protagonistas revelan historias actuales de violencia sexual, económica, acoso laboral, violencia estructural, maltrato psicológico y físico.

El montaje entreteje los testimonios en un discurso coral que habla además sobre la importancia de la información, la solidaridad, el valor de las redes de apoyo y la responsabilidad de las instituciones públicas.

En el filme se abordan temas como la cultura de la violencia y la desigualdad, la necesidad de un marco legal y la responsabilidad cívica e incluye un texto escrito por la activista y filóloga Teresa de Jesús Fernández, junto a otros de especialistas cubanas e internacionales.

Estoy viva. Lo voy a contar da continuidad a la labor de Palomas y su proyecto "Mi clítoris es mío". El compromiso con la realidad del país traza la ruta de esta iniciativa, que combina realización audiovisual y trabajo comunitario sobre temas relacionados con la igualdad de género, el pleno disfrute de los derechos humanos y la participación ciudadana.

“El arte puede sanar y puede sembrar. El audiovisual tiene una capacidad movilizadora y democratizadora fundamental. Por eso creo que podemos hacer un aporte a la transformación social en nuestro país”, apunta Vila, quien creó el proyecto en 2002.

Para la realización de este documental, Palomas contó con el apoyo de varias instituciones y organizaciones que trabajan a favor de la plena igualdad de género en Cuba como Oxfam, mediante fondos delegados por el Embajada Británica; la Editorial de la Mujer; el Programa de Equidad de Género con Incidencia Nacional (Pegin) y la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (Cosude).

El próximo 20 de marzo, a las tres de la tarde, la céntrica sala Chaplin, de la capital, acogerá la premier de la película y la inauguración de la exposición fotográfica Lo que se ve existe. Lo que existe tiene derecho, de Humberto Mayol, Laura Alejo y Javier Rodríguez.

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