Proyectos contra la violencia buscan articulación

De la Redacción / semlaccu@enet.cu [09-03-2015]
El CCRD-C de Cárdenas potencia el trabajo colectivo en temas de violencia El CCRD-C de Cárdenas potencia el trabajo colectivo en temas de violencia SEMlac

Extender alianzas entre proyectos que trabajan por reducir la violencia en Cuba desde la sociedad civil u organismos estatales fue el propósito del intercambio "Cultura de paz: buenas prácticas en instituciones cubanas", que convocó el no gubernamental Centro Cristiano de Reflexión y Diálogo-Cuba (CCRD- Cuba) el pasado 6 de marzo.

En la sede de la institución de Cárdenas, Matanzas, a 150 kilómetros de La Habana, una treintena de representantes de organizaciones de la sociedad civil, proyectos comunitarios y sectores vinculados a la atención de estos temas en el área jurídica y la policía expusieron sus experiencias de trabajo para promover la resolución pacífica de conflictos.

Tras identificar objetivos comunes entre los diferentes espacios convocados y hacer que cada uno conozca el trabajo del otro, quienes organizaron el encuentro aspiran a encontrar propuestas para concertar colaboraciones que amplifiquen resultados colectivos e impulsen cambios sociales.

Para Janette García, coordinadora del Programa Académico del CCRD-Cuba, la institución ecuménica ha tenido una trayectoria larga en el tratamiento a la paz, lo que les ha hecho visibles en el tratamiento del tema.

"Aunque abundan más son las acciones aisladas, hemos ido comprendiendo que el trabajo conjunto nos hace llegar más lejos", opinó en entrevista con SEMlac.

En criterio de la psicóloga, para lograr un discurso más sostenible por la paz y la equidad social es necesario seguir promoviendo un cambio de mentalidades entre quienes toman decisiones, y aunar voluntades en este propósito.

Proyectos del Centro Félix Varela, el Grupo de Reflexión y Solidaridad Oscar Arnulfo Romero (OAR), la Fundación Antonio Núñez Jiménez, el Programa Educación para la Paz (Edupaz), el CCRD-Cuba y el Servicio de Noticias de la Mujer de América Latina y el Caribe (SEMlac) vienen contribuyendo desde hace casi dos décadas a la apertura del tema en el país.

Sin embargo, las y los asistentes consideraron que aún existen vacíos en la visibilización, prevención y atención a la violencia en Cuba, sobre todo por motivos de género y contra la infancia.

Como generalidad, el trabajo social comunitario, la capacitación y sensibilización, la divulgación de mensajes preventivos y, en algunos casos, el acompañamiento a las víctimas, son aspectos que distinguen las acciones para acortar brechas de desigualdad desarrolladas por los grupos convocados.

El Centro Félix Varela, radicado en La Habana, aportó su experiencia por casi dos décadas en la capacitación comunitaria para potenciar procesos de transformación de conductas violentas desde la mediación de conflictos y la comunicación en positivo.

OAR, por su parte, realiza desde 2006 una campaña por la no violencia de género que ha ido ganando en visibilidad pública y ha sumado esfuerzos de varias instituciones del país.

El Programa Género y Violencia de la organización ha logrado preparar actores sociales que están en espacios comunitarios, formar en temas de género y violencia a personas de diversas instituciones y conformar una carpeta metodológica para el diagnóstico de la violencia de género en las comunidades, significó su coordinadora Zulema Hidalgo.

El CCRD destaca también por desarrollar acciones de capacitación en género y contra la violencia, que incluyen la celebración desde 2012 del Salón Artístico Cultura de Paz, con frecuencia bienal.

Otra de sus áreas se dirige a la atención de víctimas de violencia con la Mesa de Consulta y Orientación Psicopastoral, que ha logrado integrarse a instituciones gubernamentales como el Departamento de Atención de Menores del Ministerio del Interior de ese municipio, para tramitar ante la justicia casos de abuso infantil y violencia machista, según explicó la psicóloga Valia Solís, al frente de este programa.

Cary Cruz, representante de la Fundación Antonio Núñez Jiménez, explicó la estrategia institucional de integrar el enfoque de género y paz al movimiento de permacultura que impulsan desde 1994 en todo el país, pues la ética de esta filosofía ambiental integra principios de cooperación, rechaza la competitividad y promueve relaciones equitativas dentro de la familia.

Desde la prensa, SEMlac destaca por el seguimiento sistemático al tema de la violencia de género en Cuba desde hace más de 10 años, mediante sus servicios informativos semanales, los mensuales No a la Violencia, el acompañamiento a campañas y a la Jornada contra la Violencia hacia las Mujeres y las Niñas y la divulgación de recursos bibliográficos sobre el tema.

Por su parte, EDUPAZ constituye una iniciativa sui generis, al promover desde la educación popular la paz y el respeto ambiental entre niños y niñas del barrio Jesús María, en La Habana Vieja, uno de los más pobres, hacinados y violentos de la capital.

Desde Matanzas, se expusieron proyectos comunitarios que introducen esta perspectiva entre jóvenes cristianos, profesionales del derecho, desde la comunicación social y el trabajo con niños y niñas con capacidades educativas especiales, entre otros.

La articulación es uno de los actuales desafíos en las organizaciones que buscan una cultura de paz sostenible en Cuba, consideró a SEMlac Zulema Hidalgo.

"Hemos heredado una postura de trabajar de manera parcelada y nos ha tomado tiempo juntarnos, pero estamos en ese esfuerzo", consideró la especialista en violencia.

En fecha reciente, Hidalgo aprecia en las organizaciones un interés por concertar proyectos, la creación de plataformas y el trabajo intersectorial y desde varias disciplinas.

No obstante, cree que la violencia de género requiere la experticia de cada institución para enfrentarla con celeridad.

"Los tiempos actuales requieren políticas y acciones nuevas en materia de violencia, para responder a demandas que son más grandes que lo que las instituciones se proponen", afirmó.

A su juicio, aún se trabaja con lentitud para lo que la sociedad necesita y se deben explotar todos los recursos humanos y financieros para avanzar en la cultura de paz no solo en lo preventivo, sino que lo entienda como un estilo de vida.

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