Mareelén Díaz Tenorio: "Nos sigue faltando el mapa de la violencia en Cuba"

[05-12-2014]
Mareelén Díaz Tenorio: "Nos sigue faltando el mapa de la violencia en Cuba" SEMlac

Tras muchos años de naturalización e invisibilidad, la violencia de género ha ido ganando espacios en el debate social cubano, sobre todo en los espacios académicos. Pero especialistas, investigadores y estudiosos de perfiles diversos coinciden en la necesidad de una plataforma de atención integral, que concierte e involucre a todos los actores sociales e institucionales.

La psicóloga Mareelén Díaz Tenorio, coordinadora del Programa Equidad del Grupo de Reflexión y Solidaridad Óscar Arnulfo Romero (OAR), comparte ese criterio y asevera que, además, "nos sigue faltando el mapa: son necesarias estadísticas e investigaciones que permitan mapear la intensidad y características del problema en los diferentes territorios del país". 

¿Cuáles es la situación de la atención a la violencia de género hoy en el país? ¿Se está estructurando una plataforma integral para atender esta situación?

 

Lo que falta por hacer es muchísimo más de lo que se ha hecho, y no me refiero solo a que estemos ante un problema social anclado en siglos de discriminación promovidos por una cultura patriarcal. Me refiero también, y sobre todo, a que aún no contamos en Cuba con un sistema de atención integral centralizado y rectorado por una instancia estatal.

Después de desintegrado el Grupo Nacional Multidisciplinario para la atención a la violencia que coordinaba la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), el mandato pasó al Ministerio de Trabajo y Seguridad Social. En mi opinión, hemos realizado muchas acciones desde diversas instituciones y organizaciones sociales, pero aún no es posible constatar en la práctica ese sistema de atención que genere y monitoree una estrategia nacional integral, que sostenga vínculos interinstitucionales de los diferentes actores involucrados y abarque dimensiones como la promoción, la prevención, la rehabilitación, y que, a la par, se ocupe de la atención a las causas, manifestaciones e implicaciones de la violencia de género.

 

¿Dónde están las principales ganancias de los últimos años? ¿Los pasos avanzados?


Si pongo la mirada en los pasos avanzados en los últimos años, debo reconocer, sin dudas, que pasamos de una invisibilidad total, de creernos que Cuba no tenía nada que ver con el problema, a cierto reconocimiento a nivel social de la existencia de la violencia de género y, particularmente, de la violencia hacia la mujer. De algún modo se coloca en el imaginario social, sobre todo en los dos últimos meses del año, el "runrún" de que el río suena y si suena…algo trae. Diría que este reconocimiento, aunque sea parcial e incompleto, es un avance, y también los esfuerzos de muchas instituciones y organizaciones en el plano de la capacitación, y en la generación de alternativas o iniciativas comunitarias.

Creo que el Centro Nacional de Educación Sexual está realizando un buen esfuerzo en el sentido de unir y articular, a través del subprograma de Violencia del Programa Nacional de Educación Sexual y Salud Reproductiva (PRONESS), así como con la realización de reuniones técnicas sobre el tema.

De la organización para la que trabajo, el Grupo de Reflexión y Solidaridad Oscar Arnulfo Romero, me gustaría rescatar sus aportes en el modo en que realiza la Campaña Cubana por la No Violencia hacia la mujer, apelando a la formación de jóvenes y articulando instituciones, así como sus experiencias en la sensibilización y capacitación dirigida a la prevención y atención a la violencia de género en el ámbito comunitario.

De cualquier modo, me parece que la divisa es "no parar", se trata de sumar personas y acciones a esta causa, que por ahora es eterna porque pretende cambiar esa parte de la subjetividad social construida durante tanto tiempo que subordina, discrimina, maltrata y coloca en desventaja, sobre todo, a mujeres y niñas, en función de mandatos patriarcales de asimetrías de poder.

 

¿Dónde estarían las mayores brechas o desafíos?


Entre los déficit más importantes está la atención especializada desde la salud pública. Si bien ninguna persona necesitada de atención queda excluida de los beneficios de ese sistema en el país, no resulta de igual modo el análisis si estamos hablando de una atención especializada a víctimas y sobrevivientes de violencia de género, acorde con las exigencias de este tipo particular de problema social, de salud y de derechos.

Es necesario establecer y perfeccionar mecanismos de recepción, atención y rehabilitación. Otros déficit significativos se relacionan con el perfeccionamiento de la regulación jurídica y la preparación y formación en estos temas de personas en capacidad de tomar decisiones y de los propios especialistas en diferentes sectores (médicos, psicólogos, maestros, comunicadores, juristas, trabajadores sociales, policías, etcétera). En el área de la comunicación social, por ejemplo, aún se cometen errores que afectan a grandes poblaciones, en tanto comunicadores, comunicadoras y periodistas son reproductores y sostenedores de los mitos o falsas creencias que sustentan la violencia de género.

Por otra parte, me parece importante rescatar la experiencia acumulada por la FMC en todos los años de atención a este problema, así como la de diversas instituciones y especialistas que llevan más de una década trabajando a favor de la No Violencia de Género.

No muestra sabiduría el abandonar del todo el camino ya transitado, hay que recuperar de él los aportes y las lecciones aprendidas.

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Dixie Edith

Dixie Edith (dixie@enet.cu). Periodista y máster en Demografía. Se ha especializado en temas de población, género y salud sexual y reproductiva. 

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