Hombres crean plataforma contra la violencia machista

[15-12-2011]

Por Raquel Sierra / Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

Hombres cubanos de diversos espacios y generaciones crearon una plataforma para el trabajo colectivo contra  la violencia machista, el 9 de diciembre, en la capital cubana.

La propuesta partió de la Red Iberoamericana de Masculinidades y el Grupo de Reflexión y Solidaridad Oscar Arnulfo Romero (OAR), institución de inspiración cristiana, como un nuevo paso en la articulación por la no violencia.
“Se trata de una plataforma inclusiva, en la que puede haber intereses comunes y divergentes; donde esos hombres, desde sus ámbitos, profesiones, razas, su orientación sexual y credos religiosos puedan trabajar a favor de la no violencia”, dijo a SEMlac María Teresa Díaz, coordinadora del proyecto Bienestar para Masculinidades en Desarrollo, de OAR.
La iniciativa fue apoyada por hombres provenientes de diferentes partes de la isla, asociaciones religiosas y productivas, instituciones académicas, representantes del sector de la cultura y otros actores interesados en crear un espacio común de reflexión y acción.
Sus integrantes propusieron que sea un ente vivo, participativo e intergeneracional, donde primen democracia y diversidad, y tenga como meta prevenir la violencia desde las realidades y escenarios individuales.
La realización de giras artísticas, el impulso a investigaciones en temas afines, llegar a músicos, artistas y medios de comunicación con el interés de generar cambios, fueron algunas de las ideas aportadas entre los asistentes al taller, quienes se mantendrán comunicados por correo electrónico y realizarán su segundo encuentro presencial en febrero de 2012.
Gabriel Coderch, coordinador de OAR, ve en esta naciente plataforma un gran desafío. “Cada mujer que salvemos de la violencia es muy importante”, sostiene.
Para el joven cineasta Ernesto Pérez Zambrano, es “la posibilidad de articularse y trabajar de manera solidaria, darle un sentido a lo que uno hace de manera individual, potenciar acciones y trascender al barrio o la institución, para  dialogar con otras realidades y las políticas públicas, lo que puede llevar a una conciencia más global, a nivel de país de la necesidad de erradicar la violencia”, apuntó. 
En opinión de Julio César  González Pagés, coordinador de la Red Iberoamericana de Masculinidades, si bien el tema ha ganado visibilidad en el ámbito académico, involucrar a hombres reales, de las comunidades, es una meta aún pendiente.
“En el país hay una necesidad de saber sobre el tema. Hablamos mucho del machismo y las hegemonías, pero pocas veces aunamos esfuerzos y vemos cómo transferir esto a las políticas públicas”, opinó.
Un tema que parece complicado es cómo llegar a la población masculina, que mayoritariamente ejerce la violencia. Sin fórmulas preestablecidas, los caminos pueden ser muy diversos. “Hay que hablarles de los temas que más les interesan: sexo, deporte y música, y de ahí inducirlos a adoptar nuevas conductas y formas de ser”, agregó González Pagés.
Disímiles experiencias que parten desde los hombres, ya sea en lo comunitario o lo religioso,  abordan el asunto y tratan de incidir en adolescentes, jóvenes y adultos.
“Trabajamos con muchachos entre 13 y 15 años, indagamos qué saben sobre la violencia y tratamos de hacerles ver que ser hombre no significa ser violentos ni dominantes, que no hay que maltratar a las mujeres”, dijo a SEMlac Rigoberto López, de 25 años, del Taller de Transformación Integral del Barrio de Alamar Playa, en La Habana.
“A veces es difícil que entiendan que no son menos hombres porque lloren o regalen una flor, o que no son el ser supremo que les han hecho creer sino seres humanos con sentimientos y también debilidades”, agrega.
En denominaciones de una religión tan cerrada como la abakuá, de origen africano y que no permite la entrada de mujeres, el tema también gana un pequeño espacio.
Javier Verdecia, líder de esa organización en El Canal, en el Cerro, un  barrio de La Habana, señala: “les decimos a nuestros iniciados que tienen que ser buenos padres, hijos y hermanos, íntegros, cabales y sinceros”.
Verdecia niega que ser violento sea una característica de los abakuá, como a veces erróneamente se difunde. “Somos gente de familia, de la casa y decimos que la violencia no conduce a nada, solo a más violencia”, asegura.
El Movimiento Estudiantil Cristiano, con una labor ecuménica en varias partes del país, analiza y debate los tópicos de género como uno de sus ejes fundamentales. De acuerdo con el joven Yandy Ricardo Espinosa, de la central provincia de Sancti Spíritus, que sean cristianos no quiere decir que los jóvenes no sean violentos, pues esa es una práctica que repite el modelo de la familia patriarcal.
“Hay violencia cuando se ve mal que una mujer sea pastora o líder religiosa, lo que expresa relaciones desiguales de poder. De ello hablamos con muchachos y muchachas para variar su manera de pensar”, dijo a SEMlac.
Aunque cada acción es importante, no dejan de ser intentos aislados que requieren de un enfoque integrador, que permita multiplicar acciones y personas involucradas, propósito que ahora se plantea promover la nueva plataforma.

Diciembre de 2011

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