En primera persona contra la violencia

[09-02-2016]
La corte mostró relatos de mujeres que se han crecido al enfrentar la violencia. La corte mostró relatos de mujeres que se han crecido al enfrentar la violencia. SEMlac

Damileisi Jardines González dio un giro radical a su vida, después de tocar fondo y encontrar a Yolanda, una mujer que había pasado por los rigores de una infancia muy difícil y también vivió abusos de todo tipo, como ella.

“Cuando cumplí nueve años, siendo una niña aún, mi vida se convirtió en un calvario”, escribe en su testimonio Jardines, de 33 años y madre de cinco hijos.

Huyendo de los abusos sexuales de su padrastro, Jardines se refugió en la calle y detrás vino lo demás: experimentó la maternidad precoz, abandonó los estudios, vivió de la prostitución, se sumergió en la droga y terminó en la prisión.

Su historia fue una de las que conmovió al público el pasado 30 de enero, en la capital cubana, durante la celebración de la “Corte de Mujeres contra la Violencia, por la Solidaridad, la Equidad de Género y la Justicia Social”, que contó con el apoyo de Oxfam, mediante fondos delegados por la Embajada Británica en Cuba.

Organizada por el Grupo de Estudio "América Latina: Filosofía social y Axiología" (Galfisa) del Instituto de Filosofía, junto al Consejo Popular de Colón, el gobierno municipal de Centro Habana, el Centro Memorial “Martin Luther King” y la Federación de Mujeres Cubanas, esta iniciativa busca sensibilizar a las personas frente a las distintas formas de violencia pública y privada que viven las mujeres.

Tras el relato de Jardines, se escuchó a otras testimoniantes de distintas generaciones, residentes en el Consejo Popular de Colón, en Centro Habana, el municipio más poblado de la capital y con serios problemas sociales derivados de las carencias económicas y el hacinamiento, entre otros motivos.

Ellas contaron desgarradoras experiencias ante un tribunal simbólico instituido para “juzgar” y poner en entredicho los mecanismos estructurales que legitiman la violencia patriarcal.

Se trata de una práctica que intenta llevar a la discusión y reflexión colectivas, en el escenario público, realidades e historias de violencia de género que suelen transcurrir en silencio, naturalizadas y apenas reconocidas.

Para Yohanka León, las cortes de mujeres contra la violencia incursionan en la reflexión cubana desde las bases, la cotidianidad y el compromiso social.Para Yohanka León, las cortes de mujeres contra la violencia incursionan en la reflexión cubana desde las bases, la cotidianidad y el compromiso social.Al iniciar el encuentro, Georgina Alfonso González, directora del Instituto de Filosofía, precisó que estas cortes emplean una metodología practicada por varias organizaciones feministas y movimientos sociales, con el propósito de establecer espacios éticos, políticos y simbólicos que permitan hacer visible la resistencia y creatividad cotidiana de las mujeres en su lucha contra el patriarcado, por la justicia social y la equidad de género.

“El acto de dar testimonio apela a la verdad y a la vez tiene un carácter colectivo porque la historia de una mujer puede ser la de muchas”, agregó.

Con varios años de realización en Cuba, las cortes constituyen un medio sensible para revelar a la opinión pública y llevar al seno de las organizaciones nacionales, regionales e internacionales las distintas formas de violencia pública y privada sobre las mujeres impuestas a la sociedad.

Como antecedente, se celebraron Cortes de Mujeres en varios Consejos Populares de Centro Habana, como Los Sitios, Cayo Hueso, Colón, Dragones y Pueblo Nuevo.

Entre otros propósitos, la corte mostró relatos de mujeres que se han crecido al enfrentar la violencia, mediante diversas estrategias personales y dando su apoyo para que otras no pasen por situaciones semejantes, en una valiosa de red de apoyo.

Estas cortes se enmarcan en el proyecto Feminismo y Emancipación Humana de Galfisa, que ha realizado varias experiencias de este tipo en Cuba y en otros países de Latinoamérica, como Venezuela y Guatemala, explicó a SEMlac Yohanka León, integrante del grupo.

“Desde lo simbólico y lo cotidiano, desde la vivencia y la espiritualidad, son una manera de visibilizar, compartir y poner en común problemáticas presentes en nuestro proceso social”, indicó.

La integrante del equipo coordinador de la corte destacó que los testimonios presentados en esta ocasión fueron rescatados por una testimoniante de una corte anterior y que esas mujeres, además, acudieron a ofrecer sus relatos acompañadas por sus hijas.

“Esa presencia ha marcado la participación de jóvenes y adolescentes en este tipo de encuentro, como denuncia de su propio ciclo de violencia”, sostuvo a SEMlac.

“Es, además, una incursión más a pensar la realidad de Cuba desde las bases, la cotidianidad y desde un compromiso social”, subrayó.

En opinión de Olga Fernández, investigadora del Instituto de Filosofía e integrante del tribunal solidario, la valentía es un valor presente en cada historia narrada en primera persona.

“Son mujeres muy valientes, no solo por contarlo, sino por las actitudes que asumieron, por cómo superaron esos momentos y salieron de la violencia”, comentó.

Otro valor destacado por la académica fue el de la amistad, sintetizado en Yolanda Haten, la joven que coordinó la corte y antes había ofrecido testimonio en un espacio de este tipo.

“Todas las testimoniantes de hoy comparten sus historias y apoyan a otras mujeres, como Yolanda lo hizo con ellas”, comentó en referencia a las redes informales de apoyo y el papel que desempeñan.

“Esta experiencia también nos muestran que la academia tiene que estudiar e investigar más los procesos de la vida cotidiana”, señaló Fernández a SEMlac.

La ciencia ha tenido a veces un enfoque muy macrosocial, pero es importante ver también lo que sucede con las bases de la sociedad, con los proyectos de vida, el impacto que tienen las políticas de justicia social y cuánto todavía hay que trabajar”, reflexionó la investigadora.

En su opinión, la importancia de este tipo de cortes se enfoca también en atender las individuales, al ser social, las familias, el papel de la comunidad, de las autoridades y la cultura, entre otras influencias. “Nos ayudan a ver la vida tal y como es”, concluyó.

El tribunal solidario presente en la corte reconoció el valor de estas mujeres para afrontar el dolor y servir de apoyo a otras que también lo necesitan. Periodistas, académicas y otras profesionales que lo integraron agradecieron a las testimoniantes por su valentía y resistencia.

“A veces, desde la comodidad de nuestras vidas, no vemos las vidas de las otras personas y ejercemos la misma violencia que criticamos”, reconoció Marlen Domínguez, profesora de la Universidad de La Habana, quien ofreció una disculpa a todas las mujeres que contaron sus historias.

Para la periodista Lirians Gordillo Piña, el significado de la corte adquiere múltiples dimensiones desde los relatos que se revelan al público.

“Simboliza todas las puertas que se cerraron y también todas las personas que las apoyaron; la capacidad que ellas tienen de cambiar y la posibilidad que tienen además de apoyar y ayudar a otras mujeres”, comentó.

“Es importante igualmente que se sepa que la violencia también tiene rostro de niñas y de adolescentes, que son víctimas directas y colaterales del maltrato y necesitan apoyo”, dijo Gordillo Piña.

En palabras de la periodista española Laila Serra, integrante del tribunal solidario, se trata de historias de mujeres “que se levantan y luchan, que demuestran que se puede salir de la violencia”.

“Ellas pueden inspirar a otras muchas en situaciones difíciles y mostrarles que tienen una salida”.

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