La violencia es un comportamiento aprendido, sostienen especialistas; por tanto, también puede “desaprenderse”. Muchas reflexiones teóricas apuntan a la necesidad de trabajar con públicos jóvenes y adolescentes para promover acciones de prevención ante todo tipo de maltrato. ¿Cómo funciona en este caso el activismo de pares? ¿Cómo personas jóvenes, comprometidas con este tema, pueden influir en sus contemporáneos? Tres activistas, integrantes de diferentes proyectos que trabajan prevención de violencia desde puntos de partida diversos, comparten sus criterios con No a la Violencia. Ellos son Karen Alonso Zayas, comunicadora social e integrante del Proyecto Escaramujo, de trabajo con adolescentes; Yasmani Díaz Figueroa, especialista del área de Equidad Social, Género y Desarrollo del Centro Oscar Arnulfo Romero (OAR) y coordinador de su Articulación Juvenil por la Equidad Social; y Ulises Padrón Suarez, coordinador nacional de la Red de Jóvenes por la Salud y los Derechos Sexuales, del Centro Nacional de Educación Sexual.

Articular una ruta crítica, un protocolo común para prevenir y atender la violencia en Cuba, es una demanda en la que coinciden especialistas, activistas, operadores de justicia, de salud y de otros sectores sociales en Cuba. ¿Por qué es tan importante? En busca de elementos desde perspectivas diversas, No a la Violencia consultó a la psicóloga Mareelén Díaz Tenorio, del Centro de Reflexión y Solidaridad Oscar Arnulfo Romero (OAR); a Zulema Hidalgo, coordinadora del Programa de Género y Violencia de esa misma institución, y a Ileana González, también psicóloga y subdirectora del Instituto Internacional de Periodismo José Martí.

Aunque la violencia sexual en Cuba no suele ser una causa común de la maternidad adolescente, investigaciones sí advierten de la presencia de violencia sicológica o sutil entre las causas de embarazos en edades tempranas. Acerca del tema, No a la Violencia conversó con las psicólogas Matilde Molina Cintra y Livia Quintana Llanio, del Centro de Estudios Demográficos (CEDEM), de la Universidad de La Habana, ambas con investigaciones doctorales relacionadas con la fecundidad temprana en Cuba.

Existe consenso en que los medios de comunicación pueden ser una importante herramienta para visibilizar y prevenir la violencia de género, pero un mal tratamiento puede llevar a naturalizar estereotipos o causar más daño a las víctimas. ¿Cómo lo hacen hoy los medios cubanos? ¿Avanzan o retroceden? Para reflexionar sobre el tema, No a la Violencia invitó a la periodistas Dainerys Mesa, de la revista Somos Jóvenes, quien cursa su maestría en Demografía; Lisandra Fariñas, del diario Granma, especializada en temas de género y salud y Claudia Martínez, de la revista Bohemia, quien recientemente terminó sus estudios con una tesis acerca del tratamiento de los temas de género en la producción audiovisual cubana.

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