Especialistas de diversas disciplinas coinciden en afirmar que prevenir y atender la violencia de género también requiere del ajuste de las legislaciones en los países, en busca de herramientas específicas para sancionar los delitos vinculados al tema. ¿Cómo se comporta este debate en Cuba? ¿Cuáles son las brechas o fortalezas de la actual legislación? Para reflexionar sobre el asunto, No a la Violencia invitó a la jurista Arlín Pérez Duharte, profesora de Derecho Penal de la Facultad de Derecho de la Universidad de La Habana; y a la socióloga Iyamira Hernández Pita, autora del libro Violencia de género: una mirada desde la sociología, que incluye las historias de vida de 10 cubanas presas por haber dado muerte a sus parejas.

Históricamente, la heterosexualidad ha sido el modo de ser hegemónico y aceptado de manera generalizada, y todo lo que rompe con ese esquema tiende a ser señalado y estigmatizado, o peor, excluido y violentado. ¿Cómo se manifiesta ese fenómeno en la sociedad cubana actual y qué caminos seguir para romper con ese mandato patriarcal? Tres activistas que estudian el tema desde diversas posiciones comparten sus opiniones con No a la Violencia: Teresa de Jesús, filóloga, coordinadora nacional de las Redes de Mujeres Lesbianas y Bisexuales del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex) y especialista principal de su editorial; Gustavo Valdés, también especialista del Cenesex y coordinador nacional de la red HSH (hombres que tienen sexo con Hombres) y Yadiel Cepero, estudiante de la Universidad de Ciencias Informáticas e integrante de la Red de Jóvenes por la Salud y los Derechos Sexuales del Cenesex y de la Articulación Juvenil por la Equidad Social del Centro Oscar Arnulfo Romero (OAR)

La violencia es un comportamiento aprendido, sostienen especialistas; por tanto, también puede “desaprenderse”. Muchas reflexiones teóricas apuntan a la necesidad de trabajar con públicos jóvenes y adolescentes para promover acciones de prevención ante todo tipo de maltrato. ¿Cómo funciona en este caso el activismo de pares? ¿Cómo personas jóvenes, comprometidas con este tema, pueden influir en sus contemporáneos? Tres activistas, integrantes de diferentes proyectos que trabajan prevención de violencia desde puntos de partida diversos, comparten sus criterios con No a la Violencia. Ellos son Karen Alonso Zayas, comunicadora social e integrante del Proyecto Escaramujo, de trabajo con adolescentes; Yasmani Díaz Figueroa, especialista del área de Equidad Social, Género y Desarrollo del Centro Oscar Arnulfo Romero (OAR) y coordinador de su Articulación Juvenil por la Equidad Social; y Ulises Padrón Suarez, coordinador nacional de la Red de Jóvenes por la Salud y los Derechos Sexuales, del Centro Nacional de Educación Sexual.

Articular una ruta crítica, un protocolo común para prevenir y atender la violencia en Cuba, es una demanda en la que coinciden especialistas, activistas, operadores de justicia, de salud y de otros sectores sociales en Cuba. ¿Por qué es tan importante? En busca de elementos desde perspectivas diversas, No a la Violencia consultó a la psicóloga Mareelén Díaz Tenorio, del Centro de Reflexión y Solidaridad Oscar Arnulfo Romero (OAR); a Zulema Hidalgo, coordinadora del Programa de Género y Violencia de esa misma institución, y a Ileana González, también psicóloga y subdirectora del Instituto Internacional de Periodismo José Martí.

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