El acoso es una de las maneras en que más frecuentemente se manifiesta la violencia de género. Y una de las más naturalizadas. Sufrido en su mayoría por mujeres en espacios públicos, justo esa naturalización se incluye entre los principales desafíos para su prevención y eliminación. En la legitimación de este tipo de prácticas, sostenidas sobre estereotipos patriarcales, la comunicación ha jugado -y juega- un papel fundamental.

Al cierre de la semana internacional contra el acoso callejero, No a la Violencia invita a cuatro periodistas involucrados con el activismo de género a dialogar sobre el acercamiento a este tipo de violencia desde los medios de prensa y la comunicación pública. Esta vez responden a nuestras interrogantes Carolina García Salas, investigadora del Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas (CIPS), Jesús Muñoz Machín, integrante de la Red Iberoamericana y Africana de Masculinidades (RIAM), Mónica Lezcano Lavandera, de Juventud rebelde y parte del proyecto Escaramujo, y Zulema Samuel del Sol, activista del proyecto MÁS, de la Facultad de Comunicación.

Una de las manifestaciones frecuentes de violencia es la intrafamiliar. Se entiende como aquella acción violenta cometida por algún miembro de la familia en detrimento de otro, afectando su integridad física o mental; así como su adecuado desarrollo y bienestar. Como en otros escenarios de la violencia, esta puede ser de tipo físico, psicológico u otro. Entender su alcance, manifestaciones y posibles consecuencias resulta vital para poder trabajar en su erradicación.

El acoso es una expresión de violencia y lo sufren las mujeres en múltiples espacios públicos. Despierta airadas polémicas, pues suele ser justificada con mitos y estereotipos patriarcales diversos. Bajo el nombre Evoluciona y el llamado El acoso te atrasa, este año Jornada Cubana por la No Violencia hacia las Mujeres y las Niñas centró su campaña comunicativa en este fenómeno. Para reflexionar acerca de los desafíos que implica visibilizar el tema en la sociedad cubana, No a la Violencia invitó a cuatro profesionales del campo de la comunicación: Mayra García Cardentey, periodista y directora de la revista Alma Mater, la comunicadora Tamara Roselló Reina y la psicóloga Yohanka Valdés Jiménez, ambas especialistas del Centro Oscar Arnulfo Romero (OAR), que decidieron responder las preguntas “a cuatro manos” y la joven periodista de Cubadebate y activista en las redes sociales, Ania Terrero.

Entre las formas de violencia de género está la sexual, que ocurre siempre que se impone a la mujer una relación sexual contra su voluntad. Puede estar incluida la violación infligida por un desconocido, un conocido o la pareja. Si bien este es uno de los tipos de violencia más reconocidos, no siempre se comprenden todas sus variantes, ni se asume en su totalidad como un problema en nuestro país. Para dialogar sobre este fenómeno y sus posibles estrategias de prevención, No a la Violenciainvitó a tres profesionales de diferentes perfiles y áreas de desempeño. Esta vez responden a nuestras interrogantes la psicóloga Beatriz Torres, presidenta la Sociedad Cubana Multidisciplinaria para el Estudio de la Sexualidad (Socumes), la periodista Mileyda Menéndez, del diario Juventud Rebelde y la también psicóloga y demógrafa Matilde de la Caridad Molina, del Centro de Estudios Demográficos (Cedem), de la Universidad de La Habana.

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