¿Cómo se manifiestan actualmente en Cuba la discriminación, rechazo y violencia hacia las personas con diversas orientaciones sexuales e identidades de género? ¿Qué desafíos son más evidentes? ¿Cuáles caminos seguir para romper con esas manifestaciones de maltrato, insertadas en las herencias patriarcales? No a la Violencia invitó a reflexionar sobre estas interrogantes a tres especialistas de perfiles diversos, que también mantienen espacios de activismo por el respeto a la diversidad: Teresa de Jesús Fernández, filóloga, coordinadora nacional de las Redes de Mujeres Lesbianas y Bisexuales; Gustavo Valdés, biólogo, antropólogo y jefe del departamento de trabajo comunitario del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex) y Claudia Braña, comunicadora social de la televisión artemiseña, cuya investigación de licenciatura incluyó análisis cualitativos a estudios sobre violencia y diversidad.

El acoso es una de las maneras en que más frecuentemente se manifiesta la violencia de género. Y una de las más naturalizadas. Sufrido en su mayoría por mujeres en espacios públicos, justo esa naturalización se incluye entre los principales desafíos para su prevención y eliminación. En la legitimación de este tipo de prácticas, sostenidas sobre estereotipos patriarcales, la comunicación ha jugado -y juega- un papel fundamental.

Al cierre de la semana internacional contra el acoso callejero, No a la Violencia invita a cuatro periodistas involucrados con el activismo de género a dialogar sobre el acercamiento a este tipo de violencia desde los medios de prensa y la comunicación pública. Esta vez responden a nuestras interrogantes Carolina García Salas, investigadora del Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas (CIPS), Jesús Muñoz Machín, integrante de la Red Iberoamericana y Africana de Masculinidades (RIAM), Mónica Lezcano Lavandera, de Juventud rebelde y parte del proyecto Escaramujo, y Zulema Samuel del Sol, activista del proyecto MÁS, de la Facultad de Comunicación.

Una de las manifestaciones frecuentes de violencia es la intrafamiliar. Se entiende como aquella acción violenta cometida por algún miembro de la familia en detrimento de otro, afectando su integridad física o mental; así como su adecuado desarrollo y bienestar. Como en otros escenarios de la violencia, esta puede ser de tipo físico, psicológico u otro. Entender su alcance, manifestaciones y posibles consecuencias resulta vital para poder trabajar en su erradicación.

El acoso es una expresión de violencia y lo sufren las mujeres en múltiples espacios públicos. Despierta airadas polémicas, pues suele ser justificada con mitos y estereotipos patriarcales diversos. Bajo el nombre Evoluciona y el llamado El acoso te atrasa, este año Jornada Cubana por la No Violencia hacia las Mujeres y las Niñas centró su campaña comunicativa en este fenómeno. Para reflexionar acerca de los desafíos que implica visibilizar el tema en la sociedad cubana, No a la Violencia invitó a cuatro profesionales del campo de la comunicación: Mayra García Cardentey, periodista y directora de la revista Alma Mater, la comunicadora Tamara Roselló Reina y la psicóloga Yohanka Valdés Jiménez, ambas especialistas del Centro Oscar Arnulfo Romero (OAR), que decidieron responder las preguntas “a cuatro manos” y la joven periodista de Cubadebate y activista en las redes sociales, Ania Terrero.

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