"Ante las atrocidades tenemos que tomar partido. La posición neutral ayuda siempre al opresor, nunca a la víctima."
Alie Wiesel (1986)

La violencia de género, o la amenaza de ella, es un problema social que adquiere disímiles manifestaciones, todas sustentadas en la limitación de la vida de hombres o mujeres, y la restricción de sus respectivas libertades de movimiento o palabra; siendo este un hecho que socava la integridad y dignidad humana, así como otros de los derechos inherentes a la persona natural.2 La forma bilateral en la que se manifiesta supone la presencia de dos partes, la que ejerce el poder y la que lo recibe, sin obviar que esta relación no siempre se ejerce de forma unidireccional.

Vale la pena enfatizar, que "la subordinación entendida como una relación de poder, supone no solo el sometimiento y control, sino que incluye además la posibilidad de ofrecer resistencia o romper el ciclo de la violencia."3

Un hombre golpea a una mujer frente a un grupo de personas. La mayoría de los testigos desaprueba el hecho, algunos permanecen indiferentes. De repente, afloran las frases más comunes ante escenas de este tipo: "Si le pegó, fue por algo" o "entre marido y mujer nadie se debe meter".

Sobre la relación entre la violencia contra las mujeres y la violencia de Género

La violencia contra las mujeres en sus diversas manifestaciones constituye en la actualidad un asunto de especial relevancia en las agendas de los gobiernos, grupos, organizaciones y actores, pues se reconocen cada vez más los costos sociales de este flagelo y su existencia como un verdadero obstáculo para lograr el desarrollo y la equidad social.

No son recientes los planteamientos internacionales en función de visibilizarla y prevenirla, pues “desde el decenio de 1970 se lanzaron campañas en gran escala para luchar contra esa situación. Dichas Campañas deben su fuerza al renacer del movimiento feminista en la década de los sesenta, fundamentalmente, en Europa y en América del Norte, que se extendieron rápidamente a otras zonas del mundo”[i].

La relación de pareja constituye el vínculo interpersonal más complejo del ser humano. Muchos factores de índole social, personal y de interrelación influyen en su estabilidad, solidez y satisfacción.

Una de las más importantes aventuras en la vida de mujeres y varones es la conformación de pareja, como propuesta para compartir juntos la cotidianidad. Se comienza con el enamoramiento como escenario único del desbordamiento de la pasión, los deseos, la ternura y las promesas. Sin embargo, aunque haya durado mucho tiempo, el enamoramiento no es precisamente el mejor período para conocerse lo suficiente.

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