La violencia de género es un asunto social que compete a todas las personas, grupos humanos e instituciones que comparten espacios sociohistóricos y culturales concretos. Justo uno de los mitos que la sostienen es que se trata de un asunto privado, o “de mujeres”, y existen personas que piensan que compete solo a “algunas mujeres”.

Este 2018, el Día Mundial del Riñón, que se celebra cada 8 de marzo, estuvo dedicado a las mujeres que padecen una enfermedad renal crónica (ERC). No fue una decisión casual, pues resulta imprescindible reflexionar sobre lo que ocurre a esas mujeres que poseen esta enfermedad crónica.

La ERC constituye un problema que, año tras año, se incrementa. Tanto por el aumento de la expectativa de vida, como por las mejoras tecnológicas y sociales que hacen que personas que antes morían precozmente ahora vivan mucho más, y por consiguiente puedan desarrollar diversas enfermedades crónicas. Pero también porque se les suman los estilos de vida inadecuados y las influencias negativas del medio ambiente.

El proyecto cultural de intervención comunitaria “Musas inquietantes” surge en la provincia de Granma, a más de 740 kilómetros de la capital cubana, como acción de una investigación más amplia sobre el enfoque de género en el campo cultural más actual, específicamente en la literatura y los medios audiovisuales. Esta iniciativa se diseñó para brindar las herramientas necesarias desde la acción artística, con la intervención en las comunidades de un grupo de artistas y escritores. Además de espacios y rurales, se han visitado también otros espacios de interacción social y centros penitenciarios del territorio.

El embarazo en la adolescencia es un problema que puede generar grandes brechas sociales y modificar el curso de la situación social del desarrollo en esta edad. En ocasiones, puede engendrar violencia psicológica y violación de los derechos sexuales y reproductivos, sobre todo de las muchachas. Las vulnerabilidades del contexto familiar y la relación de pareja pueden agudizar la situación y aumentar el riesgo a la violencia.

Investigaciones realizadas en Cuba sobre el tema[1]evidencian que, aunque el embarazo adolescente no es causa directa de la violencia, si lo son algunas de las condiciones en las que se produce este evento y los factores asociados a él.

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