El escenario pandémico actual es una situación de crisis, dentro de un mundo que ha vivido un estado de crisis permanente, lo que lo convierte en un estado doblemente anormal, ante el cual las personas se sienten sin control.

Recuerdo que mi madre me decía: “No te preocupes mi hija, que ya vendrán tiempos mejores y caballos que corran más”; en realidad he utilizado este refrán tan cubano hasta en uno de los poemas de mi nuevo libro. Pero cuando hablamos de familia, género y violencia doméstica, necesitamos volver a lo que un día nos abrió las puertas de la esperanza, a los viejos saberes y huir, a veces, de los pragmatismos que definen decisiones y puntos de vista. Estos tiempos mejores me remitieron a otras visiones sobre los conceptos de familia, violencia doméstica y el tan debatido concepto de género o géneros, lo que hace que metafóricamente quiera abrir una suerte de Caja de Pandora.

La crisis mundial desatada por la Covid-19 está impactando negativamente en las dinámicas de vida de los seres humanos, en cualquiera de los ámbitos donde interactúan. Múltiples son los factores desencadenantes en situaciones extremas que influyen en el comportamiento a nivel individual, grupal, comunitario y organizacional.

La referencia del término juventudes pretende enfatizar la diversidad y lo irrepetible de quienes integran, tanto la adolescencia como la juventud, etapas que concentran a las personas entre 15 y 30 años. Son décadas en las que suceden innumerables transformaciones biológicas, pero también psíquicas y sociales. Estas últimas implican la relación con personas adultas, sean familiares, educadores, entre otras que tienen a su cargo la formación de las personas más jóvenes.

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