Las interrupciones voluntarias del embarazo en la adolescencia suelen ser eventos que no pasan inadvertidos, pues se considera –a nivel popular y también científico- que estas edades no son las más apropiadas y pertinentes para engendrar una nueva vida. Mucho menos para asumir la maternidad de manera responsable, no porque las adolescentes no quieran, sino porque aún no están preparadas biológica, psíquica y socialmente para un rol tan serio, que llega para asumirse durante toda la vida.

El sector empresarial y productivo constituye uno de los pilares de nuestra economía. Sobre él descansan muchas de las estrategias que permitirán lograr un crecimiento económico sustancial que garantice el adecuado funcionamiento de otros sectores priorizados, así como atender las principales demandas de nuestra población.

El escenario pandémico actual es una situación de crisis, dentro de un mundo que ha vivido un estado de crisis permanente, lo que lo convierte en un estado doblemente anormal, ante el cual las personas se sienten sin control.

Recuerdo que mi madre me decía: “No te preocupes mi hija, que ya vendrán tiempos mejores y caballos que corran más”; en realidad he utilizado este refrán tan cubano hasta en uno de los poemas de mi nuevo libro. Pero cuando hablamos de familia, género y violencia doméstica, necesitamos volver a lo que un día nos abrió las puertas de la esperanza, a los viejos saberes y huir, a veces, de los pragmatismos que definen decisiones y puntos de vista. Estos tiempos mejores me remitieron a otras visiones sobre los conceptos de familia, violencia doméstica y el tan debatido concepto de género o géneros, lo que hace que metafóricamente quiera abrir una suerte de Caja de Pandora.

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