El acoso sexual callejero es una de las manifestaciones de la violencia machista más naturalizadas en Cuba, principalmente por imaginarios culturales que asocian el piropo a la idiosincrasia nacional. Como muchas jóvenes cubanas, Karen Alonso tiene experiencias que compartir sobre el tema. Para esta comunicadora y educadora popular es imprescindible promover un análisis crítico en las nuevas generaciones.

Es directa, desenfadada y atrae con mensajes y diseños dinámicos a la población juvenil. La nueva campaña cubana por la no violencia contra las mujeres les habla a los hombres jóvenes y les dice sin rodeos que el piropo callejero es acoso y atrasa.

Aunque casi siempre se alude a mujeres y niñas como objeto principal del maltrato machista, la violencia por motivos de género afecta también de forma particular a las juventudes, reconocen especialistas en Cuba.

La violencia machista suele camuflarse en acciones y comportamientos cotidianos de control sobre el cuerpo, los espacios y tiempos de las mujeres. La psicóloga y especialista del Centro Oscar Arnulfo Romero (CEOAR) Yohanka Valdes evita catalogarlos de pequeños controles, por todo el daño que pueden causar y su función en la reproducción de la violencia por motivos de género.

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