La necesidad de ambientes de trabajo más seguros e inclusivos para las mujeres lesbianas —en tanto es el contexto laboral donde sufren mayor violencia y acoso— es uno de los principales reclamos de una propuesta de campaña comunicativa dirigida hacia este grupo poblacional.

A la violencia que la sociedad patriarcal les impone a las mujeres por su condición de género, se suman para lesbianas, bisexuales, intersex, trans y personas con cuerpos feminizados, las consecuencias de transgredir lo pautado por la sociedad como lo “mejor” y “natural”: la heteronormatividad.

Visibilizar los estudios sobre violencia de género desarrollados por jóvenes y enfocados en poblaciones y grupos juveniles fue el propósito del III Encuentro Nacional de Investigadores/as sobre esta temática, realizado los días 27 y 30 de abril en Ciego de Ávila, a más de 420 kilómetros de la capital cubana.

El debate sobre acoso sexual callejero en Cuba renueva la polémica sobre el exhibicionismo, el voyerismo y el froteurismo como expresiones de violencia sexual contra las mujeres.

“Es frecuente que vayas caminando y un hombre te diga o te grite que estás buena o bonita. Pero hay otras manifestaciones del acoso sexual callejero que son más agresivas”, reconoce la comunicadora Karen Alonso.

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