Aunque en Cuba el Código Penal considera como agravante, en caso de maltrato, la existencia de parentesco entre víctima y agresor, cada vez más especialistas se pronuncian por una legislación específica para enfrentar la violencia contra las mujeres o aquella que ocurre en el ámbito de la familia.

Los estereotipos sociales de cómo ser hombre o mujer están en el origen de manifestaciones de violencia en las relaciones de parejas, pero también en la manera en que se configura el acceso y el ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos, coincidieron estudiantes y profesionales de las leyes en La Habana.
Para Suset Hernández Guzmán, máster en Ciencias y profesora de la Facultad de Derecho de la Universidad de La Habana, los derechos vinculados a las relaciones sexuales o la reproducción humana descansan, a su vez, en derechos humanos fundamentales refrendados en la ley.

"Las personas van a reproducir en sus casas las mismas estructuras eclesiales, el cura como cabeza de la iglesia y el hombre como cabeza del hogar", reflexiona el reverendo Luis Carlos Marrero.
Para el teólogo cubano es importante analizar las causas históricas de la violencia por motivos de género, su impacto negativo en las vidas de las personas y su estrecho vínculo con la religión.

Integrantes de la Plataforma de hombres cubanos por la no violencia y la equidad de género proponen desmontar la violencia simbólica y los prejuicios machistas en su labor a favor de una cultura de paz y equidad entre mujeres y hombres.

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