La violencia machista encarna en maltratos, vidas aniquiladas, silencios y miedos que se enquistan en la sociedad. En el oriente cubano, diversos actores sociales reconocen y trabajan para frenar este problema social.

El mapa de proyectos de transformación y activismo social contra la violencia machista se diversifica en Cuba mientras varias experiencias encuentran en la articulación una vía para amplificar sus impactos.
La Jornada Cubana por la no Violencia hacia las mujeres, celebrada en la provincia Granma del 4 al 8 de diciembre, propició el encuentro de activistas, proyectos y articulaciones de varias zonas del país y permitió conocer de cerca las experiencias que se desarrollan en esa provincia, a 661 km de La Habana.

Especialistas proponen avanzar en espacios y planes de formación para evitar la revictimización a mujeres víctimas de violencia machista.
“Las y los profesionales de la salud somos sujetos culturales que hemos crecido en familias con determinados valores. También nosotros tenemos y reproducimos estigmas en nuestra prestación de los servicios de salud”, afirma la psiquiatra Ada Alfonso.
La especialista del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex) participó en un intercambio con estudiantes de la filial de Ciencias Médicas Bayamo, durante las actividades de la Jornada Cubana por la Violencia hacia las mujeres y las niñas, que se celebró del 4 al 8 de diciembre en Granma, a 661 kilómetros de La Habana.

El mito del amor romántico sostiene imaginarios que perpetúan la violencia machista. El amor eterno, el que todo lo puede, todo lo cambia, todo lo aguanta son dispositivos culturales que afectan de manera particular a las mujeres víctimas de violencia machista. La psiquiatra Ivón Ernand ha podido constatarlo como especialista al frente de la Consejería a mujeres víctimas de violencia de género del Centro Oscar Arnulfo Romero (OAR).

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