Todavía queda mucho para que el acoso se visibilice, se perciba como expresión machista y se comprendan sus implicaciones para las mujeres, junto a otros desafíos de la sociedad cubana frente a la violencia de género. 

La existencia de tres espacios para la atención, orientación y acompañamiento a víctimas de violencias de género en Santiago de Cuba revela avances y retos en la respuesta integral a la violencia machista en esa provincia cubana.

Las mujeres embarazadas no están exentas de las violencias de género. A pesar de los programas estatales y cuidados prenatales, especialistas y embarazadas en Cuba reconocen expresiones diversas de maltrato.

La violencia machista teje una compleja madeja que afecta a las mujeres rurales. Distintas formas de maltrato se acentúan y solapan en una cultura patriarcal que continúa sosteniendo la subordinación femenina. Más allá de las lesiones físicas, existe una falta de bienestar y estrés estrechamente relacionados con la cultura patriarcal y la violencia machista. Es por ello que la psicóloga Marien González Téllez, investigadora en la provincia Las Tunas, insiste en relacionar salud con contexto social y cultura patriarcal.

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