Sara Más

Sara Más

Descripción de Sara
Jueves, 15 Diciembre 2011 13:28

Yo no soy racista, pero…

En Cuba casi nadie admite públicamente que es racista, pero los prejuicios y comportamientos discriminatorios respecto al color de la piel siguen vigentes en la sociedad  actual, indican especialistas, investigadores y la práctica cotidiana.

Gran parte de esos criterios excluyentes se expresan a diario: abundan en las bromas y proverbios populares, en acciones que desestiman el valor de las llamadas personas “de color”, se esconden en las desventajas y desigualdades que aún perviven.

Activistas del grupo Hombres por la Diversidad (HxD), que defiende los derechos sexuales como derechos humanos y en el cual participan personas de todas las orientaciones sexuales, solicitaron a las autoridades cubanas que se agilice la presentación ante el parlamento, “en el plazo más breve posible y sin más dilaciones”, del proyecto de ley para un Nuevo Código de Familia.

El citado proyecto incluye varias modificaciones al Código de Familia vigente en Cuba desde 1975 y propone el reconocimiento legal a las uniones entre personas del mismo sexo.

Sayné, una niña cubana de ocho años, debe escribir un cuento sobre su familia, como tarea escolar. Solo entonces repara en que la suya no se parece a las cercanas: ella tiene el amor de su papá, su mamá y…de la novia de mamá.

Su historia, tomada de la realidad cubana actual, fue el motivo que inspiró el documental La tarea, realizado en 2009 por la peruana Milagro Farfán, egresada de la Escuela Internacional de Cine y Televisión (EICTV), en San Antonio de los Baños, a pocos minutos de la capital cubana.

Jueves, 15 Diciembre 2011 13:33

Tras la brújula de la participación social

Los cuidados a la salud de la población necesitan de una mayor participación social e implicación de las personas en los procesos sociales que viven, señalan profesionales de diversas especialidades.

“Cuando se busca un modelo de participación en Cuba, se piensa casi siempre en los servicios de salud, pero no se suele analizar si la comunidad realmente participa junto al personal médico y de esos servicios”, consideró la doctora Silvia Martínez Calvo, profesora de la Escuela Nacional de Salud Pública, al intervenir en Letra con Vida, un encuentro mensual que sesiona en el Centro Cultural Dulce María Loynaz, en la capital cubana para reflexionar sobre la cultura de la salud.

La doctora en Medicina reconoció los aportes y resultados del modelo cubano de salud que, con el apoyo de la población, ha logrado y mantenido indicadores de países desarrollados sin una economía de este tipo y bajo los efectos de múltiples carencias y crisis económicas.

Con algo más de 11 millones 200.000 habitantes, la isla posee una esperanza de vida al nacer de 77,97 años y muy bajos niveles de reproducción, según datos del último Anuario Estadístico de Salud, de 2010.
La tasa cruda de mortalidad general de la isla es de 8,1 por mil habitantes, con 4,5 fallecidos menores de un año por cada mil nacidos vivos y una tasa de mortalidad materna de 43,1 por cada 100.000 nacidos vivos, indica esa fuente.

La nación caribeña ha logrado erradicar enfermedades como la poliomielitis, el paludismo, el tétanos neonatal, la difteria, el sarampión, la tosferina o la desnutrición infantil, entre otras, esfuerzo detrás del cual han funcionado sistemáticas campañas de vacunación realizadas conjuntamente con la población.

Pero, como soporte de esos resultados, la doctora Martínez Calvo no identificó la existencia de una participación activa de la población, sino de una acción colaboradora de la comunidad y sostenida por muchos años. “Estoy esperando que los servicios me digan cómo tengo que trabajar. Nos hemos conformado con que las personas utilicen los servicios, que es solo el primer grado de participación”, acotó.

Para la psicóloga Cecilia Linares Fleites, investigadora del Instituto de Investigación Cultural Juan Marinello, “una de las dimensiones más importantes de la participación social es, precisamente, la posibilidad de que la ciudadanía logre involucrarse en la toma de decisiones, en la gestión del espacio público”.

Ello supone una gestión local articulada, con suficiente descentralización y autonomía, disponibilidad y gestión de recursos, posibilidades de un ambiente flexible de asociación y expresión, canales visibles de participación y construcción de soluciones, entre otros factores para potenciarla.

“También la necesidad de lograr una cultura de participación, que conlleva derechos, pero también obligaciones y responsabilidades”, acotó.

Estudiosa de estos temas en el ámbito de la cultura, la también profesora universitaria consideró que, más allá de conceptos y denominaciones diversas, la participación social, como proceso activo, es un “elemento vital para la institucionalidad democrática” y “para que el desarrollo no sea impuesto, sino construido por los propios sujetos que operan los cambios”.

Sin embargo, tanto en el ámbito de la salud como en otros, la tendencia general en la sociedad cubana  ha sido la de colocar a ciudadanos y ciudadanas como beneficiarios de  programas que están elaborados hasta el mínimo detalle, describió.

“Se decide que las personas disfruten de ese programa, que ya es un nivel de participación importante y no desechable, que garantiza una serie de espacios de igualdad”, consideró la investigadora.

Según explicó, ese disfrute se acompaña de la petición a esa población beneficiaria para que colabore y apoye, “pero muy pocas veces se ha convocado a la ciudadanía a establecer en el espacio local otros niveles de participación que no sean el colaborativo y de beneficiario; y que sí tengan que ver, precisamente, con los procesos de gestión, planificación, desarrollo de políticas y estrategias de vida”, agregó Linares Fleites.

Inmersa en un proceso de actualización del modelo económico, que igualmente alcanza al sector de la  salud, la isla caribeña apuesta actualmente por el fortalecimiento de la gestión  local, que necesita de un cambio a ese nivel, mayor articulación, implicación y participación de las personas.

“Es un momento que no podemos dejar pasar, si no queremos estancarnos en la medicalización que nos ha consumido”, sostuvo la doctora Martínez Calvo.

Partidaria de que la cubana es, desde el punto de vista de la salud, “una sociedad muy medicalizada, donde la gente depende del doctor y lo ve como curador y recuperador absoluto de su salud”, la doctora sostiene que el ideal y los determinantes, en ese caso, no debiera tener que ver tanto con el número de médicos, sino con acciones como el autocuidado y la corresponsabilidad individual y social.

“Hemos multiplicado el escenario tecnológico y no hemos atendido el escenario ecológico, la autorresponsabilidad, la salud comunitaria y colectiva, los deberes en salud”, reflexionó.

En ese camino, abundan los ejemplos de pruebas médicas, controles de salud y acciones epidemiológicas que han quedado solo en manos de las autoridades estatales y de salud, prácticamente ajenas de la decisión e interés de la población, que debiera ser la mayor interesada.

“Es lo que sucede a veces con la prueba citológica: ves a la enfermera y al médico corriendo detrás de la paciente para que se haga el examen, casi la persigue como una meta que tiene que cumplir, y ella apenas se interesa por acudir al consultorio, ni se preocupa a veces por conocer el resultado”, comentó a SEMlac una enfermera de una policlínica de la capital.

Similares son algunas vivencias del pediatra Mario Jesús Casas López, quien se ha vinculado de algún modo a programas de intercambio con estudiantes de diferentes niveles de enseñanza a quienes les hicieron, entre otras, la siguiente pregunta: ¿quién es el responsable de cuidar por tu salud?

De un total de 28, solo dos respondieron que ellos mismos; ocho responsabilizaron a sus  padres y al médico de familia, y el resto identificó exclusivamente a este último. “Colocan su propio cuidado en manos de otras personas, en lugar de asumirlo ellos mismos”, comentó.

Esos casos, como otros que expuso al plenario, denotan que “en la formación de la juventud muchas veces falta su participación activa sobre lo que ellos quieren y su posible proyecto de vida”, señaló el especialista.

Un mayor conocimiento y uso de métodos anticonceptivos, menos bajas escolares por matrimonios y embarazos indeseados y una valoración más positiva de la comunicación con sus padres para hablar de sexo, se inscriben entre las ganancias de los programas escolares de educación sexual aplicados en diferentes niveles de enseñanza en Cuba.

Concebidos con una duración de 15 años, estos proyectos educativos se han desarrollado de forma conjunta entre el Ministerio de Educación de la nación caribeña y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA).

Jueves, 21 Febrero 2008 00:00

La buena salud favorece la vida sexual

Disfrutar de una buena salud y seguir un control adecuado de las enfermedades crónicas de la era actual tiene más relación de lo que muchas personas creen con desarrollar una sexualidad plena y placentera.
La diabetes mellitus, los padecimientos renales, los síndromes metabólicos, el cáncer, la hipertensión o la obesidad, entre otros males de estos tiempos, no sólo reducen los años potenciales de vida, provocan malestares físicos o dolor. También atentan contra el buen desempeño sexual, de acuerdo con estudios médicos de varias especialidades.

Aunque pueden lograr, en general, una vida sexual satisfactoria, las mujeres sometidas a tratamiento por cáncer de mama suelen experimentar una repercusión negativa sobre el desempeño de su sexualidad, según confirma una investigación específica de especialistas cubanos.

El estudio de casos tuvo en cuenta a 16 mujeres entre 35 y 60 años de edad, con pareja, diagnóstico de cáncer de mama y más de un año de sobre vida al tratamiento quirúrgico. Se trata de pacientes que acudieron a la consulta de oncología del Centro de Investigaciones Médico-Quirúrgicas (CIMEQ), de la capital cubana.

Lo que comenzó siendo un día de celebración, casi en silencio y fundamentalmente en La Habana, se amplió el año pasado a una jornada en varias ciudades del país y ahora se erige en toda una estrategia de lucha contra la homofobia y a favor de la diversidad.

“Hemos avanzado en nuestras propuestas. Ya contamos con una estrategia educativa y una campaña que nos ayudarán a llegar mejor a la población y abrir el debate tan necesario de estos temas”, comentó a SEMlac Mariela Castro, directora del gubernamental Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex).

A veces no saben bien cómo iniciar una relación sexual, cambian con frecuencia de pareja, generalmente no se protegen en las primeras relaciones sexuales ni con su pareja estable. 

Así describe la doctora cubana Laura Alvaré Alvaré, especialista en temas de adolescencia, algunas de las dificultades que, de acuerdo con sus indagaciones científicas, a veces afrontan los adolescentes varones, a la hora de entablar relaciones de pareja.
La mayoría de los adolescentes varones goza de buena salud y tiene un buen desarrollo físico e intelectual, pero enfrenta ciertas dificultades que quizás pocas personas hayan tenido en cuenta, señaló la pediatra, autora del estudio “Rol del adolescente varón en la anticoncepción”, presentado en enero en la capital cubana, durante el V Congreso Cubano de Educación, Orientación y Terapia sexual.

Nacieron en plena modernidad, han dejado atrás tabúes y prejuicios y viven los tiempos turbulentos del VIH, el virus causante del sida, pero ello no les garantiza una práctica sexual más segura, informada y responsable.

Adolescentes y jóvenes de esta isla del Caribe conforman un grupo amplio y heterogéneo entre los 10 y 24 años, constituyen el 20 por ciento de la población del país de 11,2 millones de habitantes, y aproximadamente 75 por ciento habita en zonas urbanas.

En gran medida estudian o trabajan, pero también hay quienes no lo hacen y tampoco es despreciable el número que se mueve dentro del país o emigra al exterior.

Información adicional