Acoso escolar homofóbico en Cuba: el silencio de los medios

Por Dras. Yoanka Rodney Rodríguez y Mirta García Leyva. Especial para SEMlac [03-03-2017]
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Desde hace algunas décadas, diversas organizaciones no gubernamentales buscan aunar esfuerzos para contribuir a neutralizar, disminuir y hasta eliminar, si fuera posible, la violencia que existe hacia personas lesbianas, fays, bisexuales, transgénero e intersexuales (LGBTI) en el contexto general y particular de las instituciones educativas. El anhelo de construir una sociedad inclusiva y sin discriminación es compartido tanto dentro como fuera de Cuba. Sin embargo, aún queda mucho por hacer en función de promover, respetar y garantizar el pleno derecho a la educación de estas personas. Se conoce que adolescentes y jóvenes LGTBI son cuatro veces más propensos a suicidarse que las y los heterosexuales, debido a la violencia que sufren en las instituciones educativas, situación que frecuentemente se refuerza por la falta de apoyo en sus familias.

Diversas son las vías que permiten la prevención del acoso escolar en las instituciones educativas, aunque el fenómeno apenas comienza a cobrar interés entre los profesionales de la educación de la isla. Los estudios sobre el acoso escolar homofóbico en Cuba son casi nulos, tanto en las instituciones educativas como en el sector de la salud. Ante esta problemática, además, apenas se pronuncian los medios de comunicación, lo cual dificulta su visibilización y desnaturalización.
La “Declaración sobre Bullying Homofóbico y Educación para Todos”, elaborada durante la Primera Consulta Técnica Global sobre el tema organizada por la Unesco en Río de Janeiro, en diciembre de 2011, exhorta a trabajar para alcanzar escuelas más seguras. Se ha conseguido demostrar que la erradicación de la violencia en contra de la población LGTBI en las instituciones educativas repercute en el cese de la violencia hacia otros grupos sujetos a discriminación. Las consecuencias de la violencia en contra de estudiantes que rompen con los estereotipos heterosexistas aumentan las tasas de deserción escolar, disminuyen el rendimiento y perjudican su desarrollo como ciudadanos plenos de derechos.
En diciembre de 2015 se inició un estudio sobre el bullying homofóbico en algunas escuelas de la capital cubana, desarrollado por docentes-investigadores de la Universidad de Ciencias Pedagógicas Enrique José Varona (UCPEJV), con la colaboración de la Comisión Nacional Cubana de la UNESCO y de la Oficina Regional de Educación para América Latina y el Caribe de esa organización de Naciones Unidas, en el cual participaron alrededor de 40 personas entre especialistas en el tema de la violencia escolar, la educación de la sexualidad, así como directivos de escuelas y maestros, profesores y expertos en la materia. Esta acción permitió concluir que sobre el acoso escolar homofóbico no se recibe información suficiente y que el estudiantado que la sufre pierde autoestima, disminuye su rendimiento escolar y puede presentar serios perjuicios para su salud.
Durante el estudio se enfatizó en la corresponsabilidad que tienen todas las personas, incluyendo el profesorado e instituciones diversas, de actuar en aras de la prevención del acoso escolar homofóbico. De ahí la necesidad de estimular investigaciones que aborden este problema con la profundidad teórica y metodológica necesaria, desde diferentes aristas, las cuales posibilitarían acercar a investigadores, a las familias y a la población en general hacia la prevención de dicho fenómeno.
De igual modo, se hizo alusión al estudio bibliométrico sobre las publicaciones de autores cubanos disponibles en internet acerca del acoso escolar homofóbico, encontrándose que el tema es insuficientemente abordado en las investigaciones educativas a nivel nacional y tiene una presencia mínima en la prensa periódica, al igual que en los medios audiovisuales.
Al respecto podemos decir que los antecedentes más importantes sobre este asunto se han encontrado, en primer lugar, en los estudios realizados por el equipo de investigaciones sociales del periódico Juventud Rebelde, llevado a cabo en 1994; y entre los más recientes, que aluden al tema de manera directa o indirecta los artículos publicados por la revista Sexología y Sociedad, publicación cuatrimestral especializada del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), con el apoyo del UNFPA, Fondo de Población de las Naciones Unidas, lo que se corresponde con el perfil declarado por esta publicación, dirigido a la divulgación científica sobre sexualidad, con un enfoque integrador y los aportes de diferentes áreas del conocimiento. Esta publicación promueve la reflexión, el diálogo y el debate en torno a la temática establecida. Existen alrededor de 20 títulos que se asocian al tema de la violencia hacia las personas con identidades sexuales no hegemónicas, la orientación sexual, la diversidad sexual y la homofobia. De esta forma, Sexología y Sociedad se convierte en una opción de consulta para aquellas personas que deseen investigar sobre el tema.
El sector de la educación en Cuba también se ha interesado por reflexionar sobre el sufrimiento del estudiantado que vive a diario estas situaciones de acoso escolar por motivo de género, abordando en sus investigaciones la influencia de los maestros en el comportamiento sexista de los escolares primarios y también se encuentran trabajos sobre género y trastornos sexuales en la infancia y la adolescencia. Todos estos textos provienen de la amplia labor de indagación y gestión del conocimiento que se desarrolla desde la Sociedad Cubana multidisciplinaria sobre el estudio de la sexualidad (Socumes) y el propio Cenesex. De manera general, el análisis de esos aportes investigativos devela que la discriminación por la orientación sexual ha recorrido un camino escabroso y la han experimentado, como víctimas o espectadores, personas que fundamentalmente no cumplen con la heteronormatividad. Otras investigaciones de las cuales se tiene referencia son las que realiza la especialista del Derecho como Rita María Perea, quien en su audiovisual Lo verdaderamente perverso recoge testimonios de psiquiatras infantiles y especialistas de la psicología, como Cristóbal Martínez, entonces Jefe del Grupo Nacional de Psiquiatría Infanto-Juvenil y Coordinador de la Sección de Violencia Intrafamiliar de la Asociación Psiquiátrica de América Latina; Patricia Arés, presidenta de la Sociedad Cubana de Psicología y Coordinadora del Grupo de Estudios sobre la Familia de la Facultad de Psicología de la Universidad de la Habana, quienes han tenido oportunidad de brindar atención a las personas que han sido victimizadas por su identidad de género o por su orientación sexual y sus familiares durante la niñez, adolescencia o la juventud, en las instituciones educativas.
En la revista Medicina Cubana se han identificado también tres artículos sobre la temática, en los cuales se reconoce que aproximadamente siete de cada 10 jóvenes han experimentado alguna forma de acoso o intimidación, ya sea verbal, psicológica, física o mediante las nuevas tecnologías de la comunicación por motivo de género. Si bien estos textos no se refieren directamente al acoso escolar homofóbico, no caben dudas de que ser víctimas de discriminación por motivo de la aparente o verdadera orientación sexual o identidad de género puede contribuir a que algunos niños, niñas, adolescentes y jóvenes atenten contra sus vidas.
En la prensa escrita (Juventud Rebelde y Granma) se identificaron igualmente cuatro artículos que se vinculan al tema, sobre todo en cuanto al empleo de apodos y nombretes y sus consecuencias en la niñez, adolescencia y juventud. Los textos resaltan la importancia que tiene que los adultos identifiquen este tipo de comportamiento a tiempo y traten de prevenirlo debido a los problemas que acarrean en los más pequeños y jóvenes.
Los medios audiovisuales, sin embargo, han abordado menos la temática; un ejemplo de ello es el corto de ficción Camionero (2012), del director, Sebastián Miló que, pese a tratar con un alto nivel artístico el acoso escolar, no ha sido suficientemente divulgado por los medios nacionales.
Los resultados presentados hasta aquí muestran que atender y prevenir el acoso es un compromiso colectivo y resulta urgente buscar alternativas, principalmente educativas, para la prevención y la eliminación de este flagelo que atenta contra los derechos humanos y en especial de las niñas, niños, adolescentes y jóvenes.
En este sentido, el estudio identifica diferentes instituciones que han proyectado acciones dirigidas a este fin. Entre estas se encuentran agencias de las Naciones Unidas como la Unesco y Unicef; el Cenesex, la Asociación cubana para el desarrollo de la educación infantil; la Universidad de Ciencias Pedagógicas UCP “Enrique José Varona” y la Red de Jóvenes por la Diversidad. Faltaría que se divulguen por todas las vías posibles las indagaciones realizadas para romper el silencio de los medios de comunicación.

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