A falta de una ley específica o de previsiones en las normas para enfrentar cualquier acto violento en Cuba, es posible aplicar algunas herramientas que no se aprovechan suficientemente, alertó Ivón Pérez Gutiérrez, profesora de Derecho Procesal y abogada litigante.

La pandemia de Covid-19 y los fundamentalismos religiosos agravan las desigualdades y los imaginarios que sostienen a las violencias machistas, reconocieron especialistas en La Habana, el 4 de diciembre, durante el Coloquio 2020 “Juventudes, violencias y fundamentalismos en los nuevos escenarios”.

La crisis mundial desatada por la Covid-19 ha impactado las dinámicas de la vida, en todos sus ámbitos; también ha profundizado desigualdades de todo tipo. La situación de confinamiento, de distanciamiento físico y de escasa movilidad agravó, en todo el mundo, las múltiples violencias que se producen puertas adentro de los hogares.

La atención a la violencia de género transversaliza el Programa nacional para el adelanto de las mujeres (PAM), con objetivos destinados a dar seguimiento y enfrentar todas las manifestaciones de violencia o discriminación que haya en la sociedad.

Así señaló Teresa Amarelle Boué, secretaria general de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), en el panel inaugural de la VIII Conferencia “Mujer, Género y Derecho”, que se desarrolló entre el 25 y 27 de noviembre como parte de las actividades de la Jornada Nacional por la No Violencia hacia Mujeres y Niñas.

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