Anita intenta sonreír. Tras la mueca se esconden los recuerdos de las repetidas ocasiones en las que su padrastro abusaba de ella: “Si no me dejas tocarte, mato a tu mamá”, escuchó una y otra vez sin quejarse, sin decirle nada a nadie.


Por Dalia Acosta / Foto: Carmona



Han pasado más de 30 años del último día en que su madre le puso la mano encima. Carlos ya no se parece al adolescente rebelde que era entonces, se pasa la vida buscando amor, pero no soporta el simple roce de las manos de su madre.
Página 114 de 114

Información adicional