A menudo, cuando se habla de violencia, emergen vocablos como machismo, sociedad patriarcal, o roles hegemónicamente construidos desde lo femenino o masculino. Pero, ¿qué hay detrás de esos conceptos, cómo nos ayudan a explicar los ciclos de la violencia y la telaraña de la desigualdad?

Miedos, estigmas, exclusión, resistirse a mandatos preconcebidos de una sociedad que impone moldes y roles a lo masculino o femenino, resiliencia, solidaridad, sobrevivir….

“A ella le gusta”, “se lo buscó”, “algo habrá hecho” son más que frases y constituyen imaginarios que, tatuados en la cultura popular, naturalizan, justifican y reproducen la violencia por motivos de género. Para la psicóloga Mareelén Díaz Tenorio es muy difícil romper con el ciclo de la violencia, si no se superan estas falsas creencias. La especialista del Centro Oscar Arnulfo Romero (OAR) apuesta por articular políticas integrales que contribuyan a deconstruir los imaginarios que responsabilizan a las mujeres del maltrato machista.

En Cuba no se puede esperar a que cambien las leyes para atender la violencia de género, coinciden juristas y otros especialistas en el tema. Un consenso entre quienes se dedican a estos temas es la necesidad de visibilizar en la norma actual, tanto civil como familiar, penal y laboral, aquellos recursos que ya existen y permiten actuar en casos de maltrato de cualquier tipo.

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