La existencia de tres espacios para la atención, orientación y acompañamiento a víctimas de violencias de género en Santiago de Cuba revela avances y retos en la respuesta integral a la violencia machista en esa provincia cubana.

Las mujeres embarazadas no están exentas de las violencias de género. A pesar de los programas estatales y cuidados prenatales, especialistas y embarazadas en Cuba reconocen expresiones diversas de maltrato.

La violencia machista teje una compleja madeja que afecta a las mujeres rurales. Distintas formas de maltrato se acentúan y solapan en una cultura patriarcal que continúa sosteniendo la subordinación femenina. Más allá de las lesiones físicas, existe una falta de bienestar y estrés estrechamente relacionados con la cultura patriarcal y la violencia machista. Es por ello que la psicóloga Marien González Téllez, investigadora en la provincia Las Tunas, insiste en relacionar salud con contexto social y cultura patriarcal.

América Latina y el Caribe es la región más desigual del mundo y, en ese panorama, la violencia machista es la expresión más extrema de la desigualdad entre mujeres y hombres. También es la región más violenta del mundo y, además, la más violenta con las mujeres. A juicio de la psicóloga Yohanka Valdés, especialista del Centro Oscar Arnulfo Romero (OAR), las desigualdades de poder entre mujeres y hombres por razones de género se encuentran en la base de esta problemática social y han marcado, históricamente, posiciones de privilegios para ellos y de subordinación y sumisión para ellas.

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