Patrones de educación aún muy discriminatorios y sexistas, junto a fallas en la comunicación entre los principales actores del proceso docente –estudiantes y sus familias, maestras y maestros-, son caldo de cultivo para la ocurrencia de violencia escolar, coinciden resultados de investigaciones en Cuba.

Reconocer y visibilizar las violencias machistas, además de transformar los imaginarios sociales que las sostienen, son algunos de los propósitos de la Jornada nacional por la no violencia hacia las mujeres y las niñas, que este año llegará a nueve de las 15 provincias cubanas.

“No podemos olvidar que la violencia estructural va a la par que la cultural, porque se legitima y existe en tanto esta última lo hace posible. La violencia cultural es el sostén, el mecanismo mediante el cual esa violencia estructural pervive”, advierte la doctora en Sociología Clotilde Proveyer Cervantes.
De acuerdo con la profesora de la Universidad de La Habana, la comprensión de la violencia estructural es uno de los puntos de partida fundamentales para entender cómo se sustentan otros tipos de violencia.

Unas 340 personas habían dado su apoyo hasta la noche del 24 de noviembre a una Solicitud de Ley Integral contra la Violencia de género en Cuba que, desde el pasado 21 de noviembre, hicieron llegar 40 cubanas a la Asamblea Nacional del Poder Popular, órgano con potestad constituyente y legislativa en la nación caribeña.

Información adicional