Por Dixie Edith

La música, como sucede con casi todas las manifestaciones culturales, puede convertirse en vehículo de legitimación de la violencia, en particular la de género, a juicio de no pocos especialistas.

"Estamos experimentando una suerte de asimilación cultural de la violencia, que se traslada a otros escenarios", comentó a SEMlac el doctor en Ciencias Psicológicas Manuel Calviño, profesor de la Universidad de La Habana.

Por Dixie Edith

La construcción de un instrumento para la identificación de la violencia contra las mujeres en Cuba podrá ayudar, sobre todo a los profesionales de la salud, a reconocer este tipo de manifestaciones y brindar mejor atención a las víctimas.

Elaborado por la psiquiatra Ada Alfonso, máster en Pedagogía, Sexualidad e Intervención Comunitaria e integrante del Grupo Nacional de Prevención y Atención a la Violencia Intrafamiliar en la isla, y por la doctora Leticia Artiles, antropóloga y coordinadora General de la Asociación de Medicina Social (ALAMES), el Instrumento Autoadministrado para la detección de Violencia contra la Mujer (ADALE) permitirá "hacer visibles situaciones que se viven en la vida cotidiana y pasan inadvertidas hasta para las propias mujeres".

La música, como sucede con casi todas las manifestaciones culturales, puede convertirse en vehículo de legitimación de la violencia, en particular la de género, a juicio de no pocos especialistas.

"Estamos experimentando una suerte de asimilación cultural de la violencia, que se traslada a otros escenarios", comentó a SEMlac el doctor en Ciencias Psicológicas Manuel Calviño, profesor de la Universidad de La Habana.

Puestos de frente a la construcción cultural de su masculinidad y las inequidades, desigualdades y violencias que esta implica para las relaciones de género, no pocos hombres cubanos confiesan que se han redescubierto como personas.

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