Por Sara Más

Con una buena acogida y asistencia de público, Cuba celebró, el pasado 17 de mayo, el Día Mundial contra la homofobia y la transfobia, que esta vez tuvo por escenario un cine capitalino y la discusión de una película, además de un breve espacio de divulgación por la televisión local.
"Todavía existe en el mundo homofobia y transhomofobia de una manera muy fuerte, muy cruel y discriminatoria de las personas homosexuales, transexuales y transgénero en sentido general, sobre todo por ignorancia", afirmó Mariela Castro, directora del gubernamental Centro Nacional de Educación Sexual, que tuvo a su cargo la promoción de esta jornada.
"Este año, a partir de los avances que hemos tenido de estos temas en nuestro país, estamos tratando entonces de hacer más visible el objetivo de esta jornada mundial y nacional", agregó Castro en alusión a la fecha, cuyo origen fue la eliminación de la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 1990.
La iniciativa surgió de académicos, activistas y de las personas homosexuales, transexuales y bisexuales, y a partir de 2005 se extendió no sólo a la lucha contra la homofobia, sino también la transfobia, en algunas naciones.
Por Sara Más

Amenazas de abandono, descalificaciones, prohibiciones, aislamiento y hasta golpizas se incluyen entre los actos que, con cierta frecuencia, deben vivir no pocos travestis cubanos de parte de sus parejas homosexuales.
Aunque no existen estadísticas en la isla sobre el número de hombres víctimas de la violencia debido a su orientación o comportamiento sexual, algunas exploraciones científicas y sociales confirman que la población homosexual travesti es vulnerable a ese tipo de actos en el ámbito doméstico.
En esas situaciones se encuentran, sobre todo, aquellos que conviven con una pareja hetero, "término que acerca a estos hombres a los estereotipos sociales deseados de masculinidad", aseguran la doctora Ada C. Alfonso y la master Mayra Rodríguez Lauzurique, especialistas del Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX) y autoras de un artículo sobre el tema que acaba de publicar la revista Sexología y Sociedad, editada por esa institución.
Luego de entrevistar a varios jóvenes travestis menores de 35 años, de cuatro ciudades del país, quienes se formaron como promotores para prevenir el VIH-sida, las especialistas constataron que un alto número de ellos considera a sus parejas como "heteros".
Por Raquel Sierra

La sociedad cubana, tradicionalmente machista y homofóbica, comienza poco a poco a abrir los ojos a la diversidad sexual, un lado hacia el que, hasta hace no tanto, prefería no mirar. Incluso, se mueven algunos resortes para que su aceptación, aunque demore, llegue a lo legal.
La heterosexualidad, erigida durante siglos como norma “correcta” de conducta, ha cedido espacio a otras preferencias y comportamientos sexuales que la Cuba de inicios del tercer milenio no puede seguir desconociendo.
Homosexuales, bisexuales, transexuales o travestis constituyen un sector cada vez menos invisible y, si bien no existe una asimilación generalizada, es en parte aceptado o al menos tolerado en sectores académicos, universitarios, culturales y entre personas sensibilizadas con el tema.
Según la psicóloga Mayra Rodríguez, del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), aunque “todos estos comportamientos, identidades, orientaciones y expresiones sexuales diferentes a la heterosexual son rechazadas por la sociedad, en este momento hay una mayor aceptación”.
Rodríguez atribuye ese avance al trabajo del Cenesex, entidad gubernamental que trabaja el tema, lo promueve en otras instituciones y, desde su surgimiento como Grupo de Educación Sexual, en la década del setenta, comenzó a trabajar la temática con la formación de recursos humanos que hicieran comprender la diversidad sexual de una manera ética y humana.
Por Dalia Acosta

Aunque parezca contradictorio, los hombres homosexuales también pueden ser machistas y generar o ser víctimas de violencia en el seno de la pareja, por motivos más asociados al estereotipo del macho que al del gay.
Así lo demuestra un estudio realizado en Santiago de Cuba, a 900 kilómetros de La Habana, por el psicólogo Pedro Oscar Telles, uno de los pocos investigadores que en la isla ha profundizado en el tema de la violencia en la pareja gay.
La razón está en que "los dos miembros de la pareja se asumen como masculinos y reproducen estereotipos machistas", afirmó Telles a SEM.
Un informe preliminar de la investigación incluyó los resultados obtenidos del seguimiento de 35 parejas que acudieron a la consulta de orientación psicológica del Centro Provincial de Educación para la Salud de Santiago de Cuba, entre junio de 2001 y febrero de 2002.
La mayoría, 54,3 por ciento, acudió al especialista por conflictos de pareja, 27,7 para recibir consejería vinculada a su orientación sexual, 14,3 por conflictos familiares y 5,7 por depresión.
Aunque de entrada sólo 71,4 por ciento de las parejas reconoció la existencia de violencia en el seno de esta, al final se detectó violencia de una parte en 82,9 por ciento de los casos y cruzada, ejercida por ambas partes, en 17,1 por ciento.
Casi la totalidad de las personas estudiadas (94,3 por ciento) sufrió violencia psicológica y 71,4 por ciento la padeció y también reconoció haberla ejercido alguna vez. En tanto, 48,6 por ciento admitió haber sido víctima de la violencia física.

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