Aunque en el refranero popular reza aquello de que los golpes enseñan, la experiencia demuestra que un alto porciento de las situaciones violentas presentes en la vida de los seres humanos es generado por otros actos similares.
Casi todas las personas menores de edad violentas e inadaptadas en sus escuelas están relacionadas, de alguna manera, con padres que consumen alcohol, las agreden física y hasta mentalmente o ejercen sobre ellas algún tipo de violencia familiar, afirma Marta Díaz, especialista de la consulta de psicología en la policlínica Héroes de Girón del municipio del Cerro, en la capital cubana.
La doctora en Sociología Clotilde Proveyer Cervantes, profesora de la Universidad de La Habana, está convencida de que abordar el tema de la violencia doméstica en Cuba no puede ser patrimonio de investigadores.
"Es una urgencia social", asegura quien ha dedicado una buena parte de su vida a investigar las aristas del fenómeno en la Isla, labor que considera más que un trabajo, un deber.
Proveyer pertenece, además, al Grupo Nacional para la atención y prevención de la violencia intrafamiliar y al equipo de estudios de género de la Facultad de Sociología de la Universidad de La Habana.
Especialistas e investigadores aseguran que es la forma más común de manifestarse la violencia en nuestras vidas. Sin embargo, del maltrato emocional o psicológico apenas se habla o se minimiza frente a otras expresiones más agresivas y cruentas.
La realidad es que, conceptualmente hablando, las personas suelen admitir que la violencia psicológica existe, como también la física, la sexual o la económica, aunque no siempre se reconozcan a sí mismas como víctimas o victimarios.
Al estudio y explicación de ese fenómeno, especialmente en el contexto rural, se ha dedicado por varios años la psicóloga Dunia Ferrer Lozano, profesora de la Facultad de Psicología de la Universidad de Santa Clara, ciudad al centro de Cuba, 270 kilómetros al este de La Habana.
No puede ofrecer una fórmula concluyente para vencer la violencia, pero los años que lleva adentrándose en el asunto, desde la realidad de su comunidad, llevan al doctor cubano Luis Fonticiella Padrón a asegurar que "la violencia es, sobre todo, el fracaso de la inteligencia".
Fonticiella vive en El Condado, un barrio de la periferia de la ciudad de Santa Clara, unos 270 kilómetros al este de La Habana, donde la gente se conoce y se saluda por la calle y donde, históricamente, se fueron acumulando problemas sociales, económicos y de insalubridad.
Colaborador de la Casa de Orientación a la Mujer y a la Familia desde que fuera creada allí por la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), hace más de 15 años, este médico dirige, además, el Centro municipal de información y es coordinador de la Sala de análisis de situación de salud y calidad de vida.

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