En espacios anteriores de SEMlac y en otros intercambios con especialistas hemos conversado sobre la violencia y el acercamiento metodológico para su investigación, partiendo de comprender las dificultades para obtener información fiable y verdadera sobre el tema. Esta necesidad se deriva de las propias características del fenómeno de la violencia, que suele considerarse privado y no permite la inclusión de una tercera persona cuando ocurre en el ámbito de una pareja, o de alguien ajeno cuando es una familia. Por tanto, cuesta mucho conseguir un acercamiento eficaz a las parejas o familias afectadas, lo cual obliga a revisar con mucho detalle la metodología de las investigaciones.

A falta de servicios integrales y protocolos para atender y prevenir la violencia machista, académicas y activistas desarrollan un modelo comunitario que articula acciones de este tipo en diferentes barrios de la capital cubana.

Imaginarios sociales anclados en la ideología patriarcal, estereotipos sexistas, la ausencia de protocolos de actuación, carencias de las leyes y algunas dificultades para aplicarlas limitan, entre otras situaciones, la prevención y enfrentamiento de la violencia de género en Cuba.

La necesidad de contar con normas legales para el tratamiento de la violencia de género es un tema que no se reduce solo a la competencia jurídica, pues interesa también a organizaciones, activistas y especialistas de diversas disciplinas implicados en su atención.

"Visibilizar en una ley que existe el delito de violencia de género, provocado por la prácticas del patriarcado, permitiría actuar de un modo más efectivo contra quienes cometen esos actos y también sobre las causas que los provocan", asegura a SEMlac la psicóloga Mareelén Díaz Tenorio.

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