La salud de los hombres como un problema que merece observación específica ha comenzado a atraer cada vez más la atención desde la mirada de diferentes ciencias, entre ellas, las de la salud, la sociología y la psicología. Esta atención se ve respaldada también por tendencias epidemiológicas diferenciadas entre hombres y mujeres, en particular con respecto a la mortalidad prematura de los hombres por enfermedades crónicas no transmisibles (ENT) y la morbilidad relacionada con malos comportamientos de búsqueda de salud y/o estilos de vida no saludables. Entre estos últimos se encuentran el consumo de alcohol, tabaco y otras drogas y el empleo de creatina o aminoácidos, antes y después de la realización de ejercicios físicos. Pero también se incluyen los comportamientos violentos como vía para la resolución de conflictos, que incluyen desde lesiones menores hasta, en su máxima expresión, homicidio y asesinato; junto a prácticas de actos arriesgados desde edades tempranas de la vida, además de sintomatologías asociadas a la salud mental, como el estrés, la depresión y el suicidio.

Un total de 15 casos fueron juzgados en Cuba entre junio de 2018 y mayo de 2019, por delitos con rasgos típicos de trata de personas, revela un informe del Ministerio de Relaciones Exteriores publicado a fines de enero de este año.

La noción de violencia simbólica juega un rol teórico central en el análisis de la dominación en general, hecha por Pierre Bourdieu, quien la considera indispensable para explicar los fenómenos vinculados al control y en particular al control patriarcal. Por consiguiente, se hace necesario comenzar el análisis en torno al tema reflexionando sobre la relación que existe entre violencia estructural y simbólica con la legitimidad y reproducción del control patriarcal y sus expresiones en las tipologías de la violencia.

Cualquier reforma al sistema jurídico cubano debe estar acompañada de una estrategia de género, armónica e integrada, que contribuya a eliminar estereotipos machistas muy arraigados, incluso, entre quienes imparten justicia, concluyó una investigación doctoral defendida en La Habana.

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