Por Raquel Sierra

Nicolás tiene 54 años. Los próximos ocho los pasará en la prisión de Las Mangas, en el oriente de Cuba, por un crimen que no reconoce, pero con el cual la ley cubana es implacable: el abuso sexual de menores.
"La sobrina de su ex esposa tenía doce años. Como es habitual en los campos de Cuba, los conocidos juegan con las niñas, les hacen cosquillas, y esto no se toma a mal", dice Rosario, una de sus hermanas.
"Siempre jugó con Yahili, desde que era pequeña. Ella fue creciendo y estaba bastante desarrollada para su edad", agrega, moviendo la cabeza con angustia ante el destino del menor de sus hermanos.
Por Marta María Ramírez

Cuantificar el abuso sexual infantil es una tarea imposible en la actualidad, cuando el mundo tiende a soportar, en silencio, esta forma de violencia intrafamiliar por prejuicios de índoles diversas.
Sin embargo, identificar las características comunes de víctimas y victimarios, así como reconocer los factores sociales y familiares que propician este delito, podría conducir a la creación de efectivos programas de prevención e intervención a diferentes niveles de la sociedad.
Con este precepto, la master en psicología social Iliana Rondón y el especialista en segundo grado en medicina legal, Aquilino Santiago, abordan el tema desde hace unos 15 años.
Por Marta María Ramírez

Anita intenta sonreír. Tras la mueca se esconden los recuerdos de las repetidas ocasiones en las que su padrastro abusaba de ella: "Si no me dejas tocarte, mato a tu mamá", escuchó una y otra vez sin quejarse, sin decirle nada a nadie.
Con apenas ocho años de edad, la niña cargó con el pesado fardo de la violencia que le dejó daños psicológicos y físicos. "Llegó a la consulta con su himen aparentemente intacto, pero con condilomas acuminados en su vulva, visibles a simple vista", recuerda Margarita Solares, especialista en Ginecología y diplomada en Atención Infanto-juvenil.
El condiloma acuminado es una de las formas de expresión del Papiloma Virus Humano (PVH), considerado la segunda infección de transmisión sexual (ITS) por su creciente incidencia en el mundo.
Por Dixie Edith

La Habana, noviembre de 2007.- Las estadísticas sobre violencia intrafamiliar disponibles en Cuba, aunque no son abundantes ni generalizadoras, permiten confirmar que la violencia psicológica y la emocional son predominantes.
Según la definición aprobada por la Organización de Naciones Unidas, en 1994, en Beijing, China, se considera violencia contra las mujeres cualquier acto de este tipo basado en el género, que tiene como resultado posible o real un daño físico, sexual o psicológico.
Alba Sánchez, una jubilada de 64 años del municipio de Playa, en el oeste de la capital, asegura que fue víctima de violencia psicológica, sin saberlo, durante toda su vida matrimonial. "Mi esposo, ya fallecido, llegaba todos los días del trabajo junto conmigo, pero aún así me exigía, en muy mala forma, que le tuviera listo el baño y la comida", contó a SEMlac.

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