Enseñar a las mujeres a identificar y enfrentar la violencia de género es imprescindible a la hora de desarrollar acciones de prevención frente al VIH/sida. Tras una labor sostenida en la prevención de la epidemia, en la oriental provincia de Granma, tres especialistas confirman esa conclusión y explican a SEMlac sus razones.

El tema de la aceptación de la diversidad sexual se va abriendo espacio al interior de diversas comunidades religiosas en Cuba, y también fuera de la isla. ¿Desde qué posiciones y con qué argumentos se enfrentan cristianas y cristianos a las posiciones fundamentalistas que, dentro de algunas iglesias, condenan las identidades no heterosexuales? La reverenda Beatriz Casal, de la Iglesia Bautista Shemá, del municipio capitalino de 10 de octubre, perteneciente a la Fraternidad de Iglesias Bautistas de Cuba, y la licenciada Kirenia Criado, teóloga y coordinadora del Programa Socio Teológico y Pastoral del Centro Memorial Martin Luther King, de Ciudad de La Habana, comparten algunos criterios con SEMlac.

Hace más de 15 años que Verónica Noret, harta de tantos golpes, sintiéndose menos que nada, mató a su esposo en el baño de su propia casa. “Yo ni me acuerdo de que ese hombre existió en mi vida.”, asegura. Pero no convence. A esta mujer que hoy ya está reincorporada socialmente, aún se le rompe la voz cuando narra su tragedia, “para que a otras no les pase”. 

Y una se pregunta en qué pensaba Verónica el día en que esperó a que el hombre del que se había enamorado con 21 años entrara a bañarse, confiado en que tras la paliza habitual, sólo las lágrimas, el silencio, o la fuga momentánea dominarían la casa. Qué pasaría por su cabeza mientras lanzaba el combustible ardiendo. Hay historias ásperas, cuyas secuelas estarán ahí para siempre: 15 años de cárcel, un niño sin padre, una familia destruida...

Si de violencia de género se trata, el tránsito de las diferencias a las desigualdades sociales en función del género, marcadas por la injusticia y la inequidad, se coloca sobre una amplia plataforma de diversas construcciones sociohistóricas y comportamientos asociados.

Dicho de forma más directo, la existencia de diversas concepciones y conductas atravesadas por diferencias y desigualdades de género sostienen o se conectan, de algún modo, con expresiones de violencia en función de estas relaciones.

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