Múltiples han sido las teorías, polémicas y estrategias de respuestas en torno a la prostitución. Sin embargo, esta vez se sugiere una mirada poco usual, anclada desde los feminismos poscoloniales latinoamericanos y caribeños. Se trata de un posicionamiento que permita (de) construir enfoques, prácticas cotidianas e imaginarios sociales sobre el tema. Valdría cuestionarse por qué son precisamente estos feminismos el punto de partida en el análisis. La respuesta a tal interrogante distingue la posición contrahegemónica que los define como: "Una metodología revolucionaria para la despatriarcalización de la vida cotidiana hasta la letra"[1].

El ámbito de las relaciones sexuales y el contexto en que se producen develan estrategias de poder y control sustentadas en normas sociales que buscan mantener el orden patriarcal. Responder a las interrogantes de cuándo, con quién, dónde, por qué y en qué condiciones tienen lugar las primeras experiencias sexuales coitales y su continuidad ofrece pistas acerca de valores culturales que sostienen las desigualdades subyacentes a este evento.

Históricamente, la heterosexualidad ha sido el modo de ser hegemónico y aceptado de manera generalizada, y todo lo que rompe con ese esquema tiende a ser señalado y estigmatizado, o peor, excluido y violentado. ¿Cómo se manifiesta ese fenómeno en la sociedad cubana actual y qué caminos seguir para romper con ese mandato patriarcal? Tres activistas que estudian el tema desde diversas posiciones comparten sus opiniones con No a la Violencia: Teresa de Jesús, filóloga, coordinadora nacional de las Redes de Mujeres Lesbianas y Bisexuales del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex) y especialista principal de su editorial; Gustavo Valdés, también especialista del Cenesex y coordinador nacional de la red HSH (hombres que tienen sexo con Hombres) y Yadiel Cepero, estudiante de la Universidad de Ciencias Informáticas e integrante de la Red de Jóvenes por la Salud y los Derechos Sexuales del Cenesex y de la Articulación Juvenil por la Equidad Social del Centro Oscar Arnulfo Romero (OAR)

Para adentrarnos en esta reflexión sería bueno hacerlo desde el cuestionamiento sobre si la violencia es simplemente dar golpes a una persona. Durante mucho tiempo se consideró que esta era la única forma de violencia. Sin embargo, diferentes investigaciones antropológicas, sociológicas, psicológicas y jurídicas, han demostrado que existen otras manifestaciones que constituyen una amenaza para la dignidad humana y aun para la vida. Es por eso que todo análisis integral de la violencia debe empezar por definir las diversas formas que esta adopta, con el fin de facilitar su medición científica.

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