La transferencia de datos en los celulares cubanos –la popular 3G- llegó para quedarse. Más temprano que tarde la comunicación con el mundo, el acceso a redes sociales múltiples, las conversaciones por WhatsApp, tan familiares en otros contextos, serán también algo común en nuestras calles, en ómnibus abarrotados y en la soledad de una habitación adolescente. Si hace apenas un par de años era difícil el acceso a internet desde entornos domésticos o al aire libre, ahora esa realidad está ahí mismo, cada vez más cerca.
Lo realmente significativo no es solamente la novedad de poder almacenar y transmitir información en un nuevo soporte, o de acceder al mismo ritmo del resto del mundo a aplicaciones móviles que se generan todos los días y dejan obsoletas, en apenas meses, a las que se consideraban hasta ayer el “último grito tecnológico”.

La violencia machista encarna en maltratos, vidas aniquiladas, silencios y miedos que se enquistan en la sociedad. En el oriente cubano, diversos actores sociales reconocen y trabajan para frenar este problema social.

El mapa de proyectos de transformación y activismo social contra la violencia machista se diversifica en Cuba mientras varias experiencias encuentran en la articulación una vía para amplificar sus impactos.
La Jornada Cubana por la no Violencia hacia las mujeres, celebrada en la provincia Granma del 4 al 8 de diciembre, propició el encuentro de activistas, proyectos y articulaciones de varias zonas del país y permitió conocer de cerca las experiencias que se desarrollan en esa provincia, a 661 km de La Habana.

Especialistas proponen avanzar en espacios y planes de formación para evitar la revictimización a mujeres víctimas de violencia machista.
“Las y los profesionales de la salud somos sujetos culturales que hemos crecido en familias con determinados valores. También nosotros tenemos y reproducimos estigmas en nuestra prestación de los servicios de salud”, afirma la psiquiatra Ada Alfonso.
La especialista del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex) participó en un intercambio con estudiantes de la filial de Ciencias Médicas Bayamo, durante las actividades de la Jornada Cubana por la Violencia hacia las mujeres y las niñas, que se celebró del 4 al 8 de diciembre en Granma, a 661 kilómetros de La Habana.

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