Para adentrarnos en esta reflexión sería bueno hacerlo desde el cuestionamiento sobre si la violencia es simplemente dar golpes a una persona. Durante mucho tiempo se consideró que esta era la única forma de violencia. Sin embargo, diferentes investigaciones antropológicas, sociológicas, psicológicas y jurídicas, han demostrado que existen otras manifestaciones que constituyen una amenaza para la dignidad humana y aun para la vida. Es por eso que todo análisis integral de la violencia debe empezar por definir las diversas formas que esta adopta, con el fin de facilitar su medición científica.

La falta de servicios integrales e integrados fue identificada por especialistas como uno de los desafíos actuales en la atención a las mujeres y las niñas que viven violencia de género en Cuba. Así lo expusieron durante el encuentro "Promover equidad de género eliminando las violencias hacia mujeres y niñas", realizado del 3 al 5 de abril en Matanzas, a poco más de 100 kilómetros de la capital.

¿Qué sucede cuando una mujer maltratada se defiende de su agresor y el resultado es la muerte de este último? ¿Existe alguna ley que la ampare o proteja una vez acusada? ¿Por qué llegó al asesinato? ¿Es víctima o victimaria?
Estas son algunas de las interrogantes que preocupan a especialistas y activistas en el campo de la violencia de género en Cuba y emergen en los debates sobre el tema en los últimos tiempos.

Mantener una relación de pareja estable y duradera no supone, directamente, que se trate de un vínculo exitoso, donde primer el verdadero amor, libre de violencia.
Así lo confirma el estudio “Violencia de género y homicidio en la pareja en La Habana (2009-2010)”, de Janet González Medina, que da cuenta de que las 18 muertes por homicidio en la pareja en la capital cubana, en 2009, fueron mujeres.
“Más del 70 por ciento de las parejas mantenían una relación estable y duradera”, indica González Medina en un artículo que publica la Revista Cubana de Tecnología de la Salud.

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