La falta de conocimientos sobre la violencia hacia las mujeres y las niñas, sus causas y tratamiento es una de las principales barreras que limitan la atención de este problema social en Cuba, reconocieron especialistas de diversas disciplinas.

La violencia hacia las mujeres y las niñas no es natural, se aprende. Por eso es posible trabajar por cambios que ayuden a prevenir, atender y eliminar ese problema de salud, social y de derechos humanos que ocurre dentro y fuera de casa y que provoca daños directos e indirectos a la vida de muchas, diariamente.
Pero desmontar mitos, falsas creencias y relaciones de poder ancestrales que sostienen el maltrato machista no es tarea sencilla.

Personas con diversas experiencias de fe y especialistas en estudios teológicos alertan sobre un resurgir del fundamentalismo en algunas iglesias en Cuba. Estas expresiones religiosas refuerzan mitos milenarios sobre la subordinación de las mujeres, a partir de la lectura literal de los textos sagrados. Para el reverendo Luis Carlos Marrero, vicedirector del Centro Oscar Arnulfo Romero, es importante realizar una exégesis bíblica para deconstruir la dominación patriarcal.

Deconstruir los mitos que establecen la violencia y el control masculino como un valor de la masculinidad es una de las estrategias presentes en el trabajo de especialistas, organizaciones y grupos que trabajan la prevención de la violencia de género en Cuba. Para la psicóloga María Teresa Díaz, especialista del Centro Oscar Arnulfo Romero, es necesario que los hombres aprendan “a mirar de manera crítica el modo en que han vivido sus vidas y sus masculinidades”.

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