Los medios de comunicación son escenarios que legitiman y reproducen la violencia machista, pero pueden y deben ser también espacios que ayuden a desmontar las bases que la sostienen, concuerdan periodistas, profesionales de la comunicación y de otras disciplinas en Cuba.

Desmontar estereotipos culturales sobre cómo ser hombre o mujer en Cuba también es imprescindible para una mejor administración de justicia, coinciden especialistas. Aun cuando la capacitación en temas de género del sector jurídico comienza a dar resultados, es un camino en el que queda mucho por avanzar, confirmó a SEMlac Yamila González Ferrer, vicepresidenta de la Unión Nacional de Juristas de Cuba (UNJC) y coordinadora de su proyecto "Justicia en clave de género: Garantía de igualdad entre mujeres y hombres".
Para esta experta, el reto principal está en lo cultural. "En esos mitos y creencias muy patriarcales que están asentados en la subjetividad de las personas, en general, y de quienes operan la justicia, en particular", detalló.
"Nos hemos formado en una sociedad que sigue siendo machista, por muchos principios de igualdad y de avanzada que defienda. Por lo tanto, esos estereotipos están ahí, se han naturalizado y se transmiten al ejercicio del Derecho".

Entre las formas de violencia de género está la sexual, que ocurre siempre que se impone a la mujer una relación sexual contra su voluntad. Puede estar incluida la violación infligida por un desconocido, un conocido o la pareja. Si bien este es uno de los tipos de violencia más reconocidos, no siempre se comprenden todas sus variantes, ni se asume en su totalidad como un problema en nuestro país. Para dialogar sobre este fenómeno y sus posibles estrategias de prevención, No a la Violenciainvitó a tres profesionales de diferentes perfiles y áreas de desempeño. Esta vez responden a nuestras interrogantes la psicóloga Beatriz Torres, presidenta la Sociedad Cubana Multidisciplinaria para el Estudio de la Sexualidad (Socumes), la periodista Mileyda Menéndez, del diario Juventud Rebelde y la también psicóloga y demógrafa Matilde de la Caridad Molina, del Centro de Estudios Demográficos (Cedem), de la Universidad de La Habana.

Este 2018, el Día Mundial del Riñón, que se celebra cada 8 de marzo, estuvo dedicado a las mujeres que padecen una enfermedad renal crónica (ERC). No fue una decisión casual, pues resulta imprescindible reflexionar sobre lo que ocurre a esas mujeres que poseen esta enfermedad crónica.

La ERC constituye un problema que, año tras año, se incrementa. Tanto por el aumento de la expectativa de vida, como por las mejoras tecnológicas y sociales que hacen que personas que antes morían precozmente ahora vivan mucho más, y por consiguiente puedan desarrollar diversas enfermedades crónicas. Pero también porque se les suman los estilos de vida inadecuados y las influencias negativas del medio ambiente.

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