La planificación familiar, de manera general, se considera como “el conjunto de acciones, que una persona lleva a cabo para determinar el tamaño y la estructura de su familia, el conjunto de decisiones que toma y las prácticas que realiza en torno a su reproducción”[1]. Sin embargo, este proceso que, en última instancia, tiene lugar a nivel individual, involucra las múltiples interrelaciones que se producen también en la toma de decisiones a nivel macro social y en el contexto social próximo en que los seres humanos desarrollan su vida cotidiana.

Ante la ausencia de un sistema de atención nacional articulado, proyectos, servicios e iniciativas puntuales buscan llegar a las mujeres que sufren violencia de género, como punto clave en el abordaje integral de esta problemática social.

La autoridades cubanas reportaron 21 casos de trata de personas juzgados en 2016, de acuerdo con el "Informe de Cuba, Prevención y enfrentamiento a la trata de personas y la protección a las víctimas 2017", publicado a fines del pasado año.

Unas 10 mujeres de cada 30 declararon haber recibido algún tipo de violencia física, psicológica, sexual o económica durante 12 meses, según devela un estudio que también arroja baja percepción sobre este problema en la sociedad cubana.

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