Creencias personales, mitos y normas sociales vigentes entre jóvenes cubanos naturalizan y justifican la violencia machista, revela un estudio realizado en 2017 en nueve países de la región, incluida la nación caribeña.

Humillaciones, sobrecarga de tareas y altercados sistemáticos son manifestaciones del acoso laboral, una de las expresiones de la violencia que se propaga en silencio, según especialistas y activistas en Cuba.

El embarazo en la adolescencia es un problema que puede generar grandes brechas sociales y modificar el curso de la situación social del desarrollo en esta edad. En ocasiones, puede engendrar violencia psicológica y violación de los derechos sexuales y reproductivos, sobre todo de las muchachas. Las vulnerabilidades del contexto familiar y la relación de pareja pueden agudizar la situación y aumentar el riesgo a la violencia.

Investigaciones realizadas en Cuba sobre el tema[1]evidencian que, aunque el embarazo adolescente no es causa directa de la violencia, si lo son algunas de las condiciones en las que se produce este evento y los factores asociados a él.

                                La violencia de género en los espacios educativos supone una ramificación de los conflictos de género no abordada frecuentemente. La ausencia de investigaciones nacionales sobre el tema y los modos poco visibles de presentarse impiden muchas veces identificarla, calcular su magnitud real y hacer generalizaciones al respecto. Sin embargo, es una forma frecuente y preocupante en que se manifiesta este problema. En busca de reflexiones, No a la Violencia invitó a tres profesionales de diferentes perfiles y áreas de desempeño. Esta vez responden a nuestras interrogantes la pedagoga Yohanka Rodney y las psicólogas Kenia Lorenzo Chávez y Yuliet Cruz.

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