La violencia machista teje una compleja madeja que afecta a las mujeres rurales. Distintas formas de maltrato se acentúan y solapan en una cultura patriarcal que continúa sosteniendo la subordinación femenina. Más allá de las lesiones físicas, existe una falta de bienestar y estrés estrechamente relacionados con la cultura patriarcal y la violencia machista. Es por ello que la psicóloga Marien González Téllez, investigadora en la provincia Las Tunas, insiste en relacionar salud con contexto social y cultura patriarcal.

América Latina y el Caribe es la región más desigual del mundo y, en ese panorama, la violencia machista es la expresión más extrema de la desigualdad entre mujeres y hombres. También es la región más violenta del mundo y, además, la más violenta con las mujeres. A juicio de la psicóloga Yohanka Valdés, especialista del Centro Oscar Arnulfo Romero (OAR), las desigualdades de poder entre mujeres y hombres por razones de género se encuentran en la base de esta problemática social y han marcado, históricamente, posiciones de privilegios para ellos y de subordinación y sumisión para ellas.

Un viejo reclamo de especialistas y activistas se volvió a reiterar durante las actividades de la Jornada Cubana por la No Violencia hacia las Mujeres: que se implemente un sistema integral e integrado frente a la violencia machista.

La primera cifra pública de femicidios en Cuba, dada a conocer por el Estado cubano en 2019, demanda un debate sobre feminicidio y femicidio en la nación del Caribe. SEMlac dialogó con la psicóloga e investigadora Yuliuva Hernández García sobre la diferencia entre los términos y su expresión en el país. La profesora del Instituto Superior Metalúrgico de Moa, en la provincia oriental de Holguín, propone un análisis y respuestas que pongan en el centro la vida de las mujeres víctimas de violencia de género. Para Hernández García se trata de un compromiso que busque salvar vidas y que implica mucho más que librarlas del femicidio.

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