La Plaza Carlos III, un concurrido centro comercial de la capital cubana, resultó el lugar escogido este sábado 17 de agosto para un “performance” que visibilizó las creencias y actitudes de las personas asociadas a polémicos temas como el piropo, la manera de vestir o la opinión de estos sobre el acoso sexual callejero.

Un mensaje amenazante, evidencias de una lesión física y el apoyo de testigos son piezas clave para llevar a la justicia la violencia machista, por lo que especialistas en Cuba convocan a fomentar una cultura jurídica que apoye a las víctimas en estos procesos.

En Cuba, el conocimiento actual sobre los procesos humanos (culturales) acerca del embarazo, el parto y el puerperio es deficiente y fragmentado, ya que el nacimiento ha sido abordado fundamentalmente como un evento médico, desde sus aristas clínicas. También se habla poco sobre violencia obstétrica, todavía menos desde el sector de la salud, lo que ha contribuido en parte a que el tema se mantenga velado en el propio entendido académico- investigativo y práctico. Y ni qué decir de su ausencia en el debate público. No obstante, en el más reciente congreso organizado por la Sociedad Cubana de Ginecología y Obstetricia, varias fueron las ponencias y trabajos que aludieron a este asunto, aun cuando los términos que se emplearan, en algunos casos, intentaran eufemísticamente edulcorar la realidad.

¿Cómo se manifiestan actualmente en Cuba la discriminación, rechazo y violencia hacia las personas con diversas orientaciones sexuales e identidades de género? ¿Qué desafíos son más evidentes? ¿Cuáles caminos seguir para romper con esas manifestaciones de maltrato, insertadas en las herencias patriarcales? No a la Violencia invitó a reflexionar sobre estas interrogantes a tres especialistas de perfiles diversos, que también mantienen espacios de activismo por el respeto a la diversidad: Teresa de Jesús Fernández, filóloga, coordinadora nacional de las Redes de Mujeres Lesbianas y Bisexuales; Gustavo Valdés, biólogo, antropólogo y jefe del departamento de trabajo comunitario del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex) y Claudia Braña, comunicadora social de la televisión artemiseña, cuya investigación de licenciatura incluyó análisis cualitativos a estudios sobre violencia y diversidad.

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