Históricamente, la heterosexualidad ha sido el modo de ser hegemónico y aceptado de manera generalizada, y todo lo que rompe con ese esquema tiende a ser señalado y estigmatizado, o peor, excluido y violentado. ¿Cómo se manifiesta ese fenómeno en la sociedad cubana actual y qué caminos seguir para romper con ese mandato patriarcal? Tres activistas que estudian el tema desde diversas posiciones comparten sus opiniones con No a la Violencia: Teresa de Jesús, filóloga, coordinadora nacional de las Redes de Mujeres Lesbianas y Bisexuales del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex) y especialista principal de su editorial; Gustavo Valdés, también especialista del Cenesex y coordinador nacional de la red HSH (hombres que tienen sexo con Hombres) y Yadiel Cepero, estudiante de la Universidad de Ciencias Informáticas e integrante de la Red de Jóvenes por la Salud y los Derechos Sexuales del Cenesex y de la Articulación Juvenil por la Equidad Social del Centro Oscar Arnulfo Romero (OAR)

Para adentrarnos en esta reflexión sería bueno hacerlo desde el cuestionamiento sobre si la violencia es simplemente dar golpes a una persona. Durante mucho tiempo se consideró que esta era la única forma de violencia. Sin embargo, diferentes investigaciones antropológicas, sociológicas, psicológicas y jurídicas, han demostrado que existen otras manifestaciones que constituyen una amenaza para la dignidad humana y aun para la vida. Es por eso que todo análisis integral de la violencia debe empezar por definir las diversas formas que esta adopta, con el fin de facilitar su medición científica.

La falta de servicios integrales e integrados fue identificada por especialistas como uno de los desafíos actuales en la atención a las mujeres y las niñas que viven violencia de género en Cuba. Así lo expusieron durante el encuentro "Promover equidad de género eliminando las violencias hacia mujeres y niñas", realizado del 3 al 5 de abril en Matanzas, a poco más de 100 kilómetros de la capital.

¿Qué sucede cuando una mujer maltratada se defiende de su agresor y el resultado es la muerte de este último? ¿Existe alguna ley que la ampare o proteja una vez acusada? ¿Por qué llegó al asesinato? ¿Es víctima o victimaria?
Estas son algunas de las interrogantes que preocupan a especialistas y activistas en el campo de la violencia de género en Cuba y emergen en los debates sobre el tema en los últimos tiempos.

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