Las niñas son las principales afectadas por  la violencia sexual a manos de victimarios hombres cercanos al ámbito familiar, alerta un estudio que investiga el tema desde el ámbito jurídico en Cuba y aboga por visibilizar y desnaturalizar este tipo de actos.

El artículo 43 de la recién aprobada Constitución de la República de Cuba establece que el estado protege a las mujeres “…de la violencia de género en cualquiera de sus manifestaciones y espacios, y crea los mecanismos institucionales y legales para ello.”
Para especialistas y feministas en el país, este artículo representa un paso importante que debiera materializar avances en la respuesta legal e integral a las violencias machistas en la nación del Caribe. Para Juventina Soler, activista y coordinadora del proyecto Musas Inquietantes, en la provincia Granma, este paso es el resultado de años de trabajo y promete avances importantes.

El hogar es un espacio íntimo, privado, donde ocurren muchas formas de violencia de género que a menudo permanecen ocultas, invisibles. Es también el caso del maltrato que ocurre en el trabajo doméstico, un espacio laboral generalmente poco formal, donde los contratos de establecen de manera verbal y escasean las protecciones. Entonces, para muchas mujeres, mayoría entre quienes hacen este tipo de trabajo, el silencio se convierte en la solución más recurrente y quedan aisladas y desprotegidas.

El pasado año 2018 marcó el momento en que los fundamentalismos religiosos en Cuba amplificaron su presencia en las redes sociales y medios de comunicación, con sus posturas y discursos agresivos, homofóbicos y machistas. Pero desde mucho antes la presencia de estos sectores en la sociedad cubana ha preocupado a personas de fe comprometidas con la justicia social y los derechos humanos.
Aquilatar el alcance de los fundamentalismos religiosos en la nación del Caribe pasa también por las violencias machistas que sufren las mujeres de fe. Para la pastora Izzett Samá Hernández, no se trata de un enfrentamiento contra los grupos fundamentalistas, por eso convoca a “producir, brindar propuestas alternativas, crear dentro y fuera de las iglesias espacios de reflexión”.

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