Aunque la violencia hacia las mujeres suele ser más visible en parejas adultas en América Latina y el Caribe, también ocurre entre jóvenes, quienes todavía la consideran "normal". Así lo revela el informe de Oxfam "Rompiendo moldes: transformar imaginarios y normas sociales para eliminar la violencia", presentado el pasado 25 de julio en Bogotá, Colombia.

Como parte de los objetivos del Decenio Internacional de los pueblos afrodescendientes (2015-2024), se requieren nuevas lecturas del problema racial en Cuba. Mi propuesta es hacerlas en clave decolonial. El enfoque del tema desde esta perspectiva sitúa la premisa de comprender que “el racismo en las relaciones sociales cotidianas no es, pues, la única manifestación de la colonialidad del poder, pero es sin dudas la más perceptible y omnipresente. Por eso mismo, no ha dejado de ser el principal campo de conflicto”[1].

Especialistas de diversas profesiones abogaron por la creación y puesta en práctica de protocolos de atención a las víctimas como parte de una respuesta integral e integrada a la violencia de género en Cuba.

Coinciden especialistas en que el primer paso para prevenir y atender la violencia de género es hacerla visible, lograr que la sociedad, sus instituciones y las personas tomen conciencia de que existe. Aun cuando casi todos los estudios en Cuba reconocen avances en este camino en los últimos años, No a la Violencia invitó a tres profesionales de diferentes perfiles y áreas de desempeño para analizar la problemática desde los espacios donde desempeñan su labor cotidiana. Esta vez responden a nuestras interrogantes la socióloga y doctora en Ciencias Magela Romero Almodóvar, de la Universidad de La Habana; la también psicóloga Mareléen Díaz Tenorio, del Grupo de Reflexión y Solidaridad Oscar Arnulfo Romero (OAR) y la periodista Claudia Martínez Camarero.

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