Un nuevo libro para la rebeldía

[13-08-2019]
De izquierda a derecha, la historiadora y antropóloga Irina Pacheco junto a la autora del texto, la Doctora en Ciencias Filosóficas y profesora Titular,Teresa Díaz Canals. Foto SEMlac Cuba De izquierda a derecha, la historiadora y antropóloga Irina Pacheco junto a la autora del texto, la Doctora en Ciencias Filosóficas y profesora Titular,Teresa Díaz Canals. Foto SEMlac Cuba

Los espacios de construcción de conocimientos de las mujeres, su acceso a los saberes y el universo de sus luchas y resistencias es la propuesta que trae el libro Mujer-saber-feminismo, de la Doctora en Ciencias filosóficas Teresa Díaz Canals. “La historia de nuestro feminismo está también en esas páginas”, dijo a SEMlac la profesora titular, luego de la presentación del texto el viernes 9 de agosto, en el espacio Más que palabras, con sede en la librería habanera Alma Mater.

“A partir de postulados de la antropóloga e investigadora Marcela Lagarde, quien resalta que el feminismo no es ‘oposición binaria’, sino la lucha por la creación de un futuro de hombres y mujeres ‘de-liberadores’, este texto —reflexivo e intenso— desarrolla una tríada que engloba a la mujer, el conocimiento y ese movimiento polémico y casi siempre mal interpretado que es el feminismo”, refiere la contraportada del volumen.

Se trata de una obra que “destaca los valores intelectuales, creativos y de lucha en mujeres sobresalientes e imprescindibles de todas las épocas” y “refuerza la tesis de injusto olvido y desatención que en ocasiones se sumerge a la mujer por el hecho de serlo”.

Para la historiadora y antropóloga Irina Pacheco, el libro “propone una redefinición de posturas desde el saber social y los presupuestos de las identidades culturales, desde lo femenino y lo masculino con una orientación emancipadora”.

Compuesto por prólogo, exordio, introducción, tres capítulos, conclusiones y una amplia bibliografía, el volumen de 170 páginas busca “presentar una ética de responsabilidad histórica”, a juicio de su prologuista, la Doctora Dolores Vilá Blanco, profesora titular de la Universidad de La Habana.

En ese sentido, el texto remarca que “el feminismo además de movimiento político y social, es una ética”, señala.

Reivindicar la rebeldíaVinculando género y nación, el libro despliega la acción de la mujer, vista como sujeto inalienable del saber económico, político, social y espiritual. Vinculando género y nación, el libro despliega la acción de la mujer, vista como sujeto inalienable del saber económico, político, social y espiritual.

“Es esta una obra que pregunta e intenta responder a la relación compleja entre ciencias sociales y feminismo en un país: Cuba”, acota en el exordio Natalia Soto Quiroz, máster en Ciencias Sociales.

A su juicio, “preguntarse por y desde el feminismo la forma en que construimos las relaciones sociales y las relaciones con nuestro entorno es una rebeldía” y “esencia misma de la ética feminista”.

En la obra, Díaz Canals aborda las distintas etapas de la historia de las mujeres en la sociedad, brinda acotaciones teóricas sobre feminismo y género y aterriza en la trayectoria de Cuba y la educación femenina.

Rescata las voces de cubanas de distintas épocas, como la poetisa y oradora Dulce María Borrero (1883-1945) y el compromiso intelectual de su tiempo ante los estereotipos y cánones patriarcales; la escritora y etnóloga Lydia Cabrera (1899-1991) y su “alma cimarrona”; la poetisa María Zambrano (1904-1991) y la investigadora y escritora Zaida Capote Cruz en su “batalla contra el silencio”.

“Las historias de las mujeres seleccionadas son únicas, con temas muy diferentes y circunstancias específicas. No obstante sus diferencias, la fibra ética (…) es única”, sostiene Díaz Canals en la introducción del libro.

Se adentra, además, en los antecedentes e hitos del feminismo en Cuba. Aparecen sucesos como la VI Conferencia Internacional Americana, celebrada en La Habana en 1928 y primera vez que las mujeres comparecían ante un grupo internacional a pedir acción contractual para sus derechos; la fundación en 1929 del Lyceum-Lawn Tennis Club, asociación femenina de carácter cultural, social y deportivo; “el feminismo verdeolivo” posterior a 1959 y luego el feminismo académico.

En ese último, Díaz Canals destaca el surgimiento de espacios que han estimulado la investigación y formado generaciones en las temáticas de género, como la Cátedra de la Mujer de la Universidad de La Habana y el Programa de Estudios de la Mujer, de Casa de las Américas, entre otros.

Las conclusiones de la autora ante la disección de un “feminismo cubano” son una especie de punto de partida: “Un feminismo creador cubano tendría que engendrar un acto naciente (…)”, dice.

Partidaria de “reactualizar en el plano teórico los postulados del feminismo y sus ideas”, la autora sostiene que no se trata solo de hacer campañas contra el machismo, la discriminación y la violencia de género.

“No se podrá obtener un resultado auténticamente positivo si todas esas campañas no vienen acompañadas de una reflexión mucho más profunda de lo que significa ser mujer hoy, no solo en Cuba, sino en el mundo”, apuntó Díaz Canals a SEMlac.

Sobre ello, remarcó que tenemos un legado, una historia, una reflexión que muchas veces está llena de polvo en las bibliotecas. “El pensar es lo único que puede barrer y limpiar una casa, un país, una nación…”, dijo.

El volumen Mujer-saber-feminismo es el resultado de una beca concedida por el Programa del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) a la autora en 2012 y fue publicado en 2018 por la editorial Ciencias Sociales.

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