Lunes, 15 Junio 2009 16:37

Cantar y vivir después del sida

“O cantas o te mueres”. Esa idea le pasa muchas veces por la mente; otras, lo hizo callar, o lo llenó de nostalgias y dolor, después de saber el veredicto de una prueba que, para él, no pasaba de pura rutina, hasta saber el resultado: VIH positivo. Era el año 2001  y a Fernando Marcoleta se le unieron cielo y tierra. “Mi vida cambió, todo cambió”, confesó en entrevista a SEMlac siete años después de aquel diagnóstico. “Esa noticia te mueve el piso; es impresionante…”

 

El virus interrumpió de golpe su carrera de tenor. De momento se esfumaron una atractiva oferta de trabajo que recién había conquistado, un disco en ciernes que se grabaría en Estrasburgo, Francia; un largo viaje en proyecto, posiblemente nuevas presentaciones y premios.  “Me recogí.

Publicado en Salud
Jueves, 03 Febrero 2011 04:00

Hogar... ¿peligroso hogar?

Un cuchillo a punto de caer de una mesa en la cocina, el agua hirviendo en el fogón, el umbral de una escalera... El bebé, de apenas dos años va sorteando, uno a uno, los peligros que lo acechan en un paseo por casa. Al final, la voz en off reitera la advertencia: los accidentes ni son tan inevitables, ni son tan accidentales.

La alerta, contenida en un repetido anuncio de la televisión cubana, apunta a una realidad que, por cotidiana, muchas veces recibe poca atención por parte de la población y hasta del personal de salud.

Publicado en Sociedad y cultura
Jueves, 15 Diciembre 2011 13:33

Tras la brújula de la participación social

Los cuidados a la salud de la población necesitan de una mayor participación social e implicación de las personas en los procesos sociales que viven, señalan profesionales de diversas especialidades.

“Cuando se busca un modelo de participación en Cuba, se piensa casi siempre en los servicios de salud, pero no se suele analizar si la comunidad realmente participa junto al personal médico y de esos servicios”, consideró la doctora Silvia Martínez Calvo, profesora de la Escuela Nacional de Salud Pública, al intervenir en Letra con Vida, un encuentro mensual que sesiona en el Centro Cultural Dulce María Loynaz, en la capital cubana para reflexionar sobre la cultura de la salud.

La doctora en Medicina reconoció los aportes y resultados del modelo cubano de salud que, con el apoyo de la población, ha logrado y mantenido indicadores de países desarrollados sin una economía de este tipo y bajo los efectos de múltiples carencias y crisis económicas.

Con algo más de 11 millones 200.000 habitantes, la isla posee una esperanza de vida al nacer de 77,97 años y muy bajos niveles de reproducción, según datos del último Anuario Estadístico de Salud, de 2010.
La tasa cruda de mortalidad general de la isla es de 8,1 por mil habitantes, con 4,5 fallecidos menores de un año por cada mil nacidos vivos y una tasa de mortalidad materna de 43,1 por cada 100.000 nacidos vivos, indica esa fuente.

La nación caribeña ha logrado erradicar enfermedades como la poliomielitis, el paludismo, el tétanos neonatal, la difteria, el sarampión, la tosferina o la desnutrición infantil, entre otras, esfuerzo detrás del cual han funcionado sistemáticas campañas de vacunación realizadas conjuntamente con la población.

Pero, como soporte de esos resultados, la doctora Martínez Calvo no identificó la existencia de una participación activa de la población, sino de una acción colaboradora de la comunidad y sostenida por muchos años. “Estoy esperando que los servicios me digan cómo tengo que trabajar. Nos hemos conformado con que las personas utilicen los servicios, que es solo el primer grado de participación”, acotó.

Para la psicóloga Cecilia Linares Fleites, investigadora del Instituto de Investigación Cultural Juan Marinello, “una de las dimensiones más importantes de la participación social es, precisamente, la posibilidad de que la ciudadanía logre involucrarse en la toma de decisiones, en la gestión del espacio público”.

Ello supone una gestión local articulada, con suficiente descentralización y autonomía, disponibilidad y gestión de recursos, posibilidades de un ambiente flexible de asociación y expresión, canales visibles de participación y construcción de soluciones, entre otros factores para potenciarla.

“También la necesidad de lograr una cultura de participación, que conlleva derechos, pero también obligaciones y responsabilidades”, acotó.

Estudiosa de estos temas en el ámbito de la cultura, la también profesora universitaria consideró que, más allá de conceptos y denominaciones diversas, la participación social, como proceso activo, es un “elemento vital para la institucionalidad democrática” y “para que el desarrollo no sea impuesto, sino construido por los propios sujetos que operan los cambios”.

Sin embargo, tanto en el ámbito de la salud como en otros, la tendencia general en la sociedad cubana  ha sido la de colocar a ciudadanos y ciudadanas como beneficiarios de  programas que están elaborados hasta el mínimo detalle, describió.

“Se decide que las personas disfruten de ese programa, que ya es un nivel de participación importante y no desechable, que garantiza una serie de espacios de igualdad”, consideró la investigadora.

Según explicó, ese disfrute se acompaña de la petición a esa población beneficiaria para que colabore y apoye, “pero muy pocas veces se ha convocado a la ciudadanía a establecer en el espacio local otros niveles de participación que no sean el colaborativo y de beneficiario; y que sí tengan que ver, precisamente, con los procesos de gestión, planificación, desarrollo de políticas y estrategias de vida”, agregó Linares Fleites.

Inmersa en un proceso de actualización del modelo económico, que igualmente alcanza al sector de la  salud, la isla caribeña apuesta actualmente por el fortalecimiento de la gestión  local, que necesita de un cambio a ese nivel, mayor articulación, implicación y participación de las personas.

“Es un momento que no podemos dejar pasar, si no queremos estancarnos en la medicalización que nos ha consumido”, sostuvo la doctora Martínez Calvo.

Partidaria de que la cubana es, desde el punto de vista de la salud, “una sociedad muy medicalizada, donde la gente depende del doctor y lo ve como curador y recuperador absoluto de su salud”, la doctora sostiene que el ideal y los determinantes, en ese caso, no debiera tener que ver tanto con el número de médicos, sino con acciones como el autocuidado y la corresponsabilidad individual y social.

“Hemos multiplicado el escenario tecnológico y no hemos atendido el escenario ecológico, la autorresponsabilidad, la salud comunitaria y colectiva, los deberes en salud”, reflexionó.

En ese camino, abundan los ejemplos de pruebas médicas, controles de salud y acciones epidemiológicas que han quedado solo en manos de las autoridades estatales y de salud, prácticamente ajenas de la decisión e interés de la población, que debiera ser la mayor interesada.

“Es lo que sucede a veces con la prueba citológica: ves a la enfermera y al médico corriendo detrás de la paciente para que se haga el examen, casi la persigue como una meta que tiene que cumplir, y ella apenas se interesa por acudir al consultorio, ni se preocupa a veces por conocer el resultado”, comentó a SEMlac una enfermera de una policlínica de la capital.

Similares son algunas vivencias del pediatra Mario Jesús Casas López, quien se ha vinculado de algún modo a programas de intercambio con estudiantes de diferentes niveles de enseñanza a quienes les hicieron, entre otras, la siguiente pregunta: ¿quién es el responsable de cuidar por tu salud?

De un total de 28, solo dos respondieron que ellos mismos; ocho responsabilizaron a sus  padres y al médico de familia, y el resto identificó exclusivamente a este último. “Colocan su propio cuidado en manos de otras personas, en lugar de asumirlo ellos mismos”, comentó.

Esos casos, como otros que expuso al plenario, denotan que “en la formación de la juventud muchas veces falta su participación activa sobre lo que ellos quieren y su posible proyecto de vida”, señaló el especialista.

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A veces no saben bien cómo iniciar una relación sexual, cambian con frecuencia de pareja, generalmente no se protegen en las primeras relaciones sexuales ni con su pareja estable. 

Así describe la doctora cubana Laura Alvaré Alvaré, especialista en temas de adolescencia, algunas de las dificultades que, de acuerdo con sus indagaciones científicas, a veces afrontan los adolescentes varones, a la hora de entablar relaciones de pareja.
La mayoría de los adolescentes varones goza de buena salud y tiene un buen desarrollo físico e intelectual, pero enfrenta ciertas dificultades que quizás pocas personas hayan tenido en cuenta, señaló la pediatra, autora del estudio “Rol del adolescente varón en la anticoncepción”, presentado en enero en la capital cubana, durante el V Congreso Cubano de Educación, Orientación y Terapia sexual.

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Viernes, 01 Octubre 2010 17:44

Cuando el orgasmo no llega

Historias personales casi increíbles, desconocimiento de la sexualidad y del cuerpo propios, poca iniciativa y sensibilidad de la pareja, resistencia a hablar del asunto o acudir a un especialista rodean el  tema de la anorgasmia, que constituye un tabú para muchas mujeres.

Lo más interesante y hasta contradictorio es que lo callan desde las más adultas —tal vez por los prejuicios y porque les inculcaron que esas intimidades no se ventilan con nadie—, las que rondan los cuarenta y hasta algunas muchachas muy jóvenes.

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Viernes, 21 Noviembre 2008 00:00

Tras las pautas para manejar la obesidad

La obesidad va más allá de la estética, la pérdida de la cintura y el exceso de peso. A ese mal, que crece en Cuba y el mundo, están asociadas enfermedades como el síndrome metabólico, la enfermedad coronaria, la hipertensión arterial y diversos tipos de cáncer. 

El hecho de que esa dolencia vaya en ascenso convocó a expertos y expertas de la Isla para debatir desde las causas hasta los tratamientos, con vista a proponer a las autoridades de salud pública recomendaciones para su manejo.

Publicado en Salud
Viernes, 21 Noviembre 2008 00:00

Tai Chi, un cambio de vida

Por las tardes, tres veces por semana, Mildred se apura en terminar el trabajo, hacer la comida y buscar a alguien para que cuide a su madre. Lunes, miércoles y viernes son los días sagrados para su cita en el Parque de las Majaguas, en La Habana, donde practica Tai Chi, lo que le ha permitido alejarse de los dolores y el “pastilleo” (alto consumo de tabletas).

Con 54 años, padece de una cardiopatía y exceso de peso, sin embargo, eso no le impide “hacer movimientos que hasta hace unos meses pensaba que no podría hacer. Me siento realmente mejor físicamente y muchísimo más calmada, pese a que el trabajo y las tensiones son las de siempre”.

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Viernes, 21 Noviembre 2008 00:00

Cuando las noches se convierten en días

A los cinco días de nacido su hijo Alexander, Miralys, como toda madre cubana, lo sacó al patio unos minutos para darle sus primeros baños de sol. Aunque la exposición fue breve, al bebé se le reventó la cara y le salieron llagas. Supo que algo no andaba bien.

Miralys Beaujardin Cruz, residente en Isla de la Juventud, segunda ínsula en importancia de Cuba, mira con orgullo a su hijo, un pelirrojo de piel muy blanca, delgado y muy activo, que juega con la pelota como lo haría cualquier otro de su edad. Sólo que hay en él una diferencia.

“Estuve tres años curándolo por quemaduras solares. No sabía qué le pasaba y los médicos tampoco nos daban un diagnóstico. Cuando cumplió tres años, se le indicó un estudio genético y oncológico en La Habana. Allí se descubrió su enfermedad: xeroderma pigmentoso, en etapa inicial”, cuenta esta mujer.

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Lunes, 05 Mayo 2008 00:00

Cuando demasiado dulce es malo

Tiene ahora 27 años. Desde los cuatro, Rotsen padece diabetes mellitus, una enfermedad que lo obliga a inyectarse insulina varias veces al día, cuidarse de posibles heridas y mantener una alimentación balanceada.

“A los cuatro años, cuando estaba en el círculo infantil, nos percatamos de que algo no andaba bien: a diferencia de otros niños, prefería el agua al helado, se tomaba cinco vasos seguidos, con una sed desesperante, empezó a bajar de peso y la cara se le ponía muy colorada, por lo que pensé que era hipertensión arterial”, dice Mayra Verdecé, al contar la historia de su primer hijo.

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Jueves, 21 Febrero 2008 00:00

Envejecer tiene un precio

En sus 100 años de historia, la enfermedad de Alzheimer sigue provocando estragos en la sociedad moderna, al incrementarse el número de enfermos por distintas causas, sobre todo por el envejecimiento de las poblaciones.

En Cuba, actualmente, hay más tendencia a este triste padecimiento de la corteza cerebral, dado que la cifra de ancianos llegará al 18 por ciento para 2010 y, por ende, existirán más personas en la tercera edad que niños.

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