Por Sara Más / Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

Llegar a puestos de dirección, obtener resultados y demostrar capacidades supone para muchas cubanas un esfuerzo extra respecto a los hombres, de acuerdo con investigaciones y experiencias vividas por algunas que se dedican, profesionalmente, a dirigir.
"Las exigencias del mandato cultural y sus múltiples roles dentro y fuera de casa suponen para ellas una triple jornada laboral: el espacio privado, la actividad de dirección y la demostración de sus capacidades como mujer directiva", asegura la investigadora Dalia Virgilí Pino, profesora de la Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana.
Los retos pueden ser mayores, incluso, si se trata del sector empresarial, un espacio esencialmente operativo, de producción y obtención de resultados, dominado por la urgencia, estilos de dirección verticales, decisiones centralizadas y lógicas masculinas de funcionamiento.
"La inmediatez y la urgencia con que se trabaja en varios sectores de la economía limitan que haya una práctica de dirección coherente con la normativa y la voluntad política de lo que se quiere lograr: un estilo más participativo y democrático", comentó a SEMlac Nuria Lacosta Reyes, directora de cuadros del Grupo Empresarial de la Construcción en La Habana, organización de carácter provincial con 20 entidades subordinadas.

Publicado en Sociedad y cultura

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