La suiza Enriqueta Favez, insumisa 200 años después

[19-02-2019]

La historia transgresora de la suiza Enriqueta Favez, acusada "por andar vestida de hombre", dialoga con la contemporaneidad en tanto muchos de los prejuicios que tuvo que sortear esta mujer hace 200 años aún persisten en nuestra sociedad.

En ello coincidieron cineastas, investigadores, dramaturgos y actrices durante un encuentro desarrollado en el Pabellón Cuba, en la capital cubana, durante la celebración de la 28va. Edición de la Feria Internacional del Libro de La Habana. La cita fue organizada por el Programa de Equidad de Género con Incidencia Nacional, y acompañado por la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (COSUDE).
Dos siglos después de su llegada a Cuba, el 19 de enero de 1819, Enriqueta Favez se ha convertido --desde la investigación antropológica, el cine, la literatura y el teatro-- en un referente de la ruptura de los moldes y estereotipos impuestos por una sociedad eminentemente machista, patriarcal y conservadora.
"Es una de las grandes heroínas y viajeras al Caribe, desgraciadamente aún desconocida por las muchas aristas de su personalidad que todavía asustan. Si bien estamos pensando en el siglo XIX, cuando vivió, a esta mujer en el siglo XXI costaría mucho reivindicarla porque transgredió todas las normativas", refirió el historiador cubano Julio César González Pagés.
Enriqueta sigue siendo "una fuerza tremenda que genera polémica y cuya historia continúa incomodando a muchos, por el hecho de superar fronteras infranqueables para su tiempo", agregó González Pagés, autor del libro "Por andar vestida de hombre", publicado en 2012 por la Editorial de la Mujer.
"Hablamos de una mujer cuya historia está fragmentada, porque nos la quisieron desaparecer; que tuvo que travestirse para ejercer la Medicina y llegó a ser uno de los dos únicos cirujanos legalizados en el país; que rompió barreras raciales, al prestar servicios a muchas personas de la raza negra, algo impensable en 1819, e hizo esto sufriendo todo tipo de agresiones", comentó el investigador.
Durante el conversatorio, trascendió que Favez-o Faber, este último el apellido que asumiera en su firma, junto al nombre de Enrique- se ha alzado como una fuente de inspiración para diversas manifestaciones del arte en la nación caribeña.
Tales son los casos del documental Enriqueta y Adela, de Rolando Almirante; la canción "Libertad disfrazada", de Tanya; la obra Escándalo en la trapa, del fallecido director de teatro Tony Díaz, y de la película Insumisas, de Fernando Pérez y Laura Cazador, próxima a estrenarse en los cines cubanos y presentada en el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de 2018.
Según explicó Cazador, es una película para reivindicar su historia, desconocida tanto en Cuba como en Suiza. "La cinta añade muchos datos de ficción y nos devuelve una interpretación muy nuestra de Enriqueta, sin perder su vínculo con la mujer retratada en el libro de González Pagés, una investigación muy rigurosa desde el punto de vista histórico-antropológico", agregó.
A juicio de Fernando Pérez, "no se trata solo de la transgresión de género, sino de la transgresión de las ideas, de ir más allá, de entender que sí pueden haber rupturas, aunque sean incomprendidas en el momento. Nuestra aspiración es que Insumisas tuviera, en esa ruptura con los conformismos sociales, políticos, morales, de toda índole, una lectura contemporánea", manifestó el cineasta.
"Enriqueta sería como un aguacero que limpie todos los prejuicios", dijo.
Sin embargo, González Pagés insistió en que hay muchas formas de traerla a la actualidad, aunque "no valen etiquetas surgidas en nuestros días. ¿Es Enriqueta Favez un hombre transexual, una mujer lesbiana? No es válido definir una identidad de género por los documentos que tenemos de ella, sería aventurado. Pero Enriqueta no se vistió de hombre solo porque le gustaba o para ejercer la Medicina, sino porque se sentía un hombre y se sintió libre para amar y casarse con otra mujer heterosexual", comentó.
"Dar a conocer la historia de Enriqueta es evidenciar su arrojo y también el de otra insumisa, la cubana Juana de León, quien fue su esposa y, a pesar de las contradicciones en su relación, de algún modo también trasgredió a su época", señaló el historiador, quien comenzó a investigar sobre el caso en 1993.
Si bien la historia de la Favez fue trágica, pone en evidencia que siempre hubo personas no cegadas por los dogmas. Así lo considera la investigadora de la Academia de Ciencias de Cuba, Rosa María González. "Cuando su caso se llevó a juicio, hubo criterios divididos y no había forma de condenarla. El abogado que llevó su defensa no pudo ejercer más su profesión. La tildaron de loca y enferma, pero hubo también médicos que la apoyaron y no compartieron ese estigma".
Entre las acciones de homenaje tras estos dos siglos, está prevista la colocación de una escultura de Favez creada por el artista de la plástica José Villa Soberón. La obra se ubicará en Baracoa, municipio de la provincia de Guantánamo, en el oriente del país, donde vivió Favez durante su paso por Cuba. "Queremos inmortalizarla allí, como el gesto de un país que la expulsó, pero que ahora le da la bienvenida", expresó González Pagés.

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De la redacción

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