Fundamentalismos religiosos vs. inclusión social

[04-12-2018]

Estudiosos, practicantes y representantes de instituciones religiosas alertaron sobre problemáticas en la vida social cubana asociadas al desarrollo de grupos neofundamentalistas religiosos.
Entre las manifestaciones más visibles señalaron las posturas de ataque a los artículos 40 y 68 del nuevo proyecto de Constitución, que fue sometido a consulta popular en el país y se llevará a referendo en febrero de 2019.

Sobre el tema versó un panel el pasado 29 de noviembre, convocado por la Revista Temas, publicación dedicada al análisis de los problemas, la ideología y la sociedad contemporáneas, y que cuenta mensualmente con el espacio Último Jueves.
La nueva Carta Magna amplía en el artículo 40 el principio de igualdad e incluye no solo sexo y género, sino también orientación sexual e identidad de género. En tanto, el 68, uno de los más polémicos, reconoce el matrimonio como la unión legal de dos personas aptas para ello, lo cual podría abrir la puerta al matrimonio igualitario y a otros derechos para las personas con identidades no heteronormativas.
En comunicado reciente, cinco iglesias de diversas denominaciones se opusieron públicamente a incluir el artículo 68 en el texto constitucional y lo ubicaron en la llamada "ideología de género". Ello generó enfrentamientos verbales que trascendieron a las redes sociales y campañas con carteles a favor o en contra del "diseño original de familia".
"Esta es una discusión versus identidad de género. Lo que se está colocando en el imaginario, lo simbólico y las creencias de las personas desde la ideología de género es terrible para una sociedad como la nuestra", señaló la teóloga Kirenia Criado, Pastora de la iglesia Los Amigos (cuáqueros), coordinadora del Centro Memorial Martin Luther King (CMLK), y especialista en diversidad, género, violencia de género de su Programa de formación Socioteológica y Pastoral.
De acuerdo con la especialista, los grupos fundamentalistas depositan en esa llamada "ideología de género" significados que estigmatizan el feminismo y los estudios de género.
"Un factor significativo en el auge actual del fundamentalismo religioso es la reacción contra los avances en la condición de las mujeres, su mayor autonomía, y el reconocimiento de nuevos marcos de referencia para los derechos humanos", explicó Criado.
Para Pedro Álvarez, investigador del Departamento de Estudios Socio religiosos del Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas y especialista en religiones protestantes y evangélicas, el fundamentalismo transversaliza todas las esferas del conocimiento y de la práctica humana.
Aludió a su rápido crecimiento en la sociedad cubana y al empoderamiento de dichas denominaciones "por su propia capacidad de mimetismo, a lo cual se suma la manera en empodera a su feligresía, la socialización, la posibilidad de redes de ayuda mutua y el intercambio comercial internamente promovido por sus líderes".
Criado, por su arte, calificó de absurdo al fundamentalismo religioso cristiano que "defiende la verdad, la vida, el bienestar y las buenas costumbres, mientras por otro lado arremete con furia, descalifica, rechaza al diferente, persigue y financia el exterminio de las ideas, las creencias, las prácticas sociales en nombre de la Vida".
De acuerdo con el panel, urge encarar el diálogo. "Eso fomentaría una cultura que no solo necesitamos, sino que es mandamiento ético de toda religión: la cultura de paz", dijo Criado.
"Mientras se continúe pensando binariamente a hombres y mujeres, y el lugar de unas y otros se relacione con las características biológicas, se continuará perpetuando la desigualdad", reflexionó.
A juicio de Mercedes Armenteros, Santera Mayor de la Sociedad Yoruba de Cuba, un peligro mayor radica en la pérdida de la capacidad dialógica entre las diferentes denominaciones religiosas en el país.
Armenteros se refirió al atropello del cristianismo a las religiones de origen africano que aflora en las comunidades, que impacta en los barrios y hasta en las escuelas primarias, mediante manifestaciones de rechazo al otro.
La socióloga y teóloga uruguaya Susana Nuin consideró que Cuba vive una gran ocasión para el diálogo social, cultural y religioso. "Hay que distinguir, pues con la persona es posible casi siempre dialogar, si bien con las instituciones y grandes movimientos fundamentalistas es más difícil", valoró la directora de la Escuela social del Centro de Estudios del Consejo Episcopal Latinoamericano
"Cuba tiene, con la reforma constitucional, una carta magistral. El antídoto por excelencia al fundamentalismo es el diálogo; los valores siempre nos unirán", sostuvo Nuin.

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De la redacción

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