El reto de trabajar por cuenta propia Destacado

Dixie Edith / Foto: Carmona [08-10-2010]

El proceso de redimensionamiento del empleo por el que atraviesa actualmente Cuba puede impactar de manera diferente a mujeres y a hombres, a juzgar por los resultados de situaciones anteriores vividas en la isla.

Rosa María Núñez, una capitalina de 57 años, socióloga de carrera pero dedicada al trabajo por cuenta propia desde la década de los noventa del siglo pasado, dijo a SEMlac que si las mujeres no rompen con tradiciones muy extendidas en el país, no van a poder aprovechar posibilidades que podrían abrirse con los anunciados cambios en materia de legislación laboral.

“Cuando me jubilaron por un peritaje médico en 1994 y pensé en trabajar por cuenta propia, decidí poner una peluquería en casa. Era lo más fácil, lo más común, a pesar de que no es algo que disfruto hacer. No pensé que podría aprovechar mis conocimientos profesionales para hacer otro tipo de trabajo y me quedé frustrada, amarrada a la tradición”, relató Núñez.

La advertencia puede ser muy útil en momentos en que Cuba ha anunciado el inicio de un proceso de racionalización de empleos en el sector estatal que afectará, en un primer escalón, a unos 500.000 trabajadores, sobre todo entre aquellos que ocupan plazas que no se consideran directamente vinculadas a la producción, como son las administrativas.

Según datos de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE), en Cuba las mujeres son poco más de 42 por ciento de la fuerza de trabajo dentro del sector estatal civil y, dentro de este, superan 80 por ciento de los puestos administrativos.

El presidente cubano Raúl Castro precisó el pasado primero de agosto, durante la clausura de las sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular (parlamento unicameral), que el proceso de reducción de empleos se sostendría sobre una “estricta observancia del principio de idoneidad demostrada a la hora de determinar quién merece el mejor derecho de ocupar una plaza”.

Igualmente, agregó que se evitaría “cualquier manifestación de favoritismo, así como de discriminación de género o de otro tipo, las cuales deben enfrentarse con toda firmeza”
Pero si las mujeres son mayoría entre las plazas que se reducirán, aunque respondan a ese citado principio de idoneidad demostrada, recibirán necesariamente un impacto fuerte por la restricción de plantillas.

A juicio de la doctora Norma Vasallo, psicóloga y presidenta de la Cátedra de la Mujer de la Mujer de la Universidad de La Habana, una de las alternativas para compensar la situación podría ser el estimulo a la incorporación al trabajo por cuenta propia, sobre todo en actividades agrícolas.

“Pero en este sector la presencia femenina es escasa, solo 17,4 por ciento, debido entre otras razones a que esta actividad es considerada tradicionalmente masculina, tanto por mujeres como por hombres del sector”, comenta a SEMlac.

Durante un estudio realizado en 2007, en la Unidad Básica de Producción Agropecuaria Ignacio Agramonte, en la central provincia de Camagüey, la académica constató que no había diferencias entre hombres y mujeres en cuanto al nivel educacional; pero sí en las posibilidades de empleo que percibían.
“Ello se debía al predomino de una creencia de que hay trabajos para hombres y trabajos para mujeres, siendo estos últimos más escasos en el medio rural”,  aseguró Vasallo a SEMlac.

 

 

Dudas por cuenta propia

Precisamente ese trabajo por cuenta propia, al que se refieren Núñez y Vasallo, es una de las alternativas a las que apuesta el gobierno cubano para abrir fuentes de empleo a quienes saldrán del sector estatal.

La ampliación del ejercicio de esta fuente laboral como "una alternativa más de empleo" eliminará prohibiciones vigentes para el otorgamiento de nuevas licencias y la comercialización de algunas producciones, a la vez que hará más flexible la contratación de fuerza de trabajo subordinada para quienes se conviertan en cuentapropistas, han anunciado fuentes oficiales.

Igualmente, un nuevo régimen tributario establecerá impuestos sobre las ventas, la contratación de personal y para la seguridad social, que se sumarán al ya existente sobre los ingresos personales.

Admi Valhuerdi Cepero, viceministra primera del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, explicó recientemente al periódico Granma que podrá realizarse el trabajo por cuenta propia en 178 actividades, de las cuales 83 podrán contratar fuerza de trabajo sin necesidad de que sean convivientes o familiares del titular.

Valhuerdi detalló, igualmente, que el otorgamiento de nuevas autorizaciones para el ejercicio del trabajo por cuenta propia no incluye, por ahora, actividades que no cuentan con un mercado lícito para adquirir las materias primas, como son las de chapistería; las vinculadas con producciones y ventas de artículos de granito y mármol; hierro, aluminio, entre otras.

En la flexibilización también se contempla una ampliación de las posibilidades de arrendamiento de viviendas, que incluye la autorización  para alquilar sus casas a quienes residen temporalmente en el extranjero, o de alquilar viviendas enteras y por cualquier período de tiempo, algo que hasta ahora estaba prohibido.

Sin embargo, estas opciones tampoco están exentas de retos, cuando se les mira desde la perspectiva de género.

“En Cuba, el sector de trabajo por cuenta propia ha sido un ámbito eminentemente masculino, la presencia femenina es de 23,1 por ciento, lo que resulta también un desafío para las cubanas, ¿Cómo lograr que más mujeres accedan a este tipo de empleo como alternativa a la reducción de otros?”, se pregunta Vasallo.

Para Núñez, por su parte, el lance para las mujeres estará en “tener la mente abierta cuando se decidan a emprender un negocio por su cuenta”. Las preocupaciones de la socióloga, devenida peluquera, tienen asidero en experiencias del pasado cercano en la isla.

En los años noventa, durante la fuerte crisis económica denominada como “período especial en tiempos de paz”, en el país se produjo una movilidad de la economía del sector tradicional al emergente, en busca de mejores condiciones económicas.

Las mujeres no fueron una excepción y muchas se trasladaron desde trabajos más calificados a otros de menor especialización, pero mejor remunerados.

Un estudio del Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas (CIPS), realizado a inicios de la actual década, confirmó que las alternativas de empleo para quienes buscaban opciones fuera del Estado eran desiguales para mujeres y hombres.

La psicóloga Mareelén Díaz Tenorio, una de las autoras, analizó que mientras los hombres desplegaban estrategias que requerían ejecutarse fuera del hogar, ellas preferían buscar variantes para laborar en casa.

"Las jóvenes habaneras salen del ámbito doméstico para vender productos, algunos elaborados por ellas mismas u otras mujeres, y otros de dudosa procedencia. Las de la tercera edad optan, más que las jóvenes, por el trabajo doméstico”, afirmó la investigadora.

Datos de la ONE refieren que alrededor de 26 por ciento de quienes ejercen en la actualidad el trabajo por cuenta propia en Cuba son mujeres. Pero aquellas que optan por esta vía se concentran, justamente, en las actividades menos remuneradas: expendedoras en cafeterías, tejedoras, costureras, peluqueras o cocineras.

También son mayoría entre los profesionales que se dedican a impartir clases a niños y adolescentes, desde idiomas hasta asignaturas básicas para reforzar sus estudios escolares, una actividad hasta ahora no aprobada, pero que se incluye entre las que se aprobarán en el futuro inmediato.

“Las mujeres son mayoría dentro de la fuerza técnica y profesional de este país. Sería ideal que la estructura del trabajo por cuenta propia en el futuro esté sostenida sobre esa inteligencia alcanzada; que las mujeres vayan más a ser repasadoras (quien recapitula los contenidos escolares), por ejemplo; y menos a ser empleadas domésticas”, analizó Núñez.

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