Documental genera debate sobre los cuidados

[30-03-2021]
Cartel de la campaña Reconocer y valorar los cuidados. Cartel de la campaña Reconocer y valorar los cuidados.

Reconocer el valor de los cuidados y de quienes los asumen, en su mayoría mujeres, es uno de los valores del documental Ellas, sus cuidados y cuidadoras, que fue presentado de forma virtual a la prensa, el pasado 25 de marzo.

Con testimonios que recrean las vivencias cotidianas de vida de siete mujeres y un hombre, en funciones de cuidados de otras personas, la obra fue dirigida por las realizadoras Lizette Vila e Ingrid León y es la última entrega del Proyecto Palomas, Casa Productora Audiovisual para el Activismo Social.

Las personas entrevistadas “muestran sus proyectos y desafíos en medio del vacío de reconocimiento en sus espacios privados y públicos”, precisó Vila y dijo que la obra se propuso “visibilizar una comunidad de mujeres y hombres muchas veces silenciada”.

En el contexto cubano actual, es necesario que esas labores se reconozcan como un trabajo y, a la par, avanzar hacia un sistema nacional para el cuidado integral de la vida, coincidieron especialistas durante un panel e intercambio virtual que acompañó la presentación de la obra por la plataforma WhatsApp.

“Si se considerara un trabajo, ello podría contribuir a garantizar que quienes cuidan y tienen que abandonar su vida laboral remunerada para realizar esta actividad reciban un salario por su ejercicio, acumulen años para la jubilación y sean reconocidas socialmente como tales”, sostuvo la socióloga Dayma Echevarría.

“Hoy existen protecciones en este sentido; sin embargo, no todas están cubiertas”, puntualizó la especialista, quien precisó que cuatro de cada 10 mujeres dijeron haber abandonado el trabajo remunerado por una causa diferente a la jubilación, al ser entrevistadas para la Encuesta Nacional de Envejecimiento de 2017.

Estas realidades se han agravado con la covid-19, “porque en situaciones de crisis económicas el hogar asume los servicios que antes se conseguían en el mercado, sea para disminuir los costos o por falta de ofertas”, expuso Echevarría.

Describió entonces el hogar en tiempos de covid-19 como el lugar donde coexisten, en espacio y tiempo, el trabajo remunerado, el no remunerado, el cuidado directo y el indirecto, la atención de salud, la limpieza, el aprendizaje de niñas, niños y adolescentes, entre otras tareas.

Para la economista Teresa Lara, un paso clave es propiciar el debate y la articulación entre actores diversos involucrados, como gobierno, academia, investigación, activismos, ONGs, territorios, medios de comunicación y cooperación internacional.

Aunque se avanza en cuidar a la personas, esa tarea ha estado relacionada más con la protección laboral en general y en particular con la mujeres empleadas, los programas asistenciales y las personas vulnerables y dependientes, que necesitan ser cuidadas a su vez por otras personas, abundó.

“El cuidado es un asunto público, que nos compete a todas las personas”, puntualizó la socióloga Magela Almodóvar, quien se refirió a la Red Nacional de Estudios sobre Cuidados, actualmente en formación, así como a la necesidad de establecer un sistema nacional para el cuidado integral de la vida.

Los desafíos alcanzan al sector jurídico, donde no pocos vacíos omiten aspectos significativos, a juicio del profesor Leonardo Pérez Gallardo, presidente de la Sociedad Cubana de Derecho Civil y de Familia de la Unión de Juristas de Cuba.

Explicó que el trabajo para perfeccionar las normativas debe tener en cuenta los derechos de quienes cuidan, la protección de su salud física y mental, su respaldo patrimonial, el reembolso por los gastos invertidos durante años, la compensación por los servidos prestados, entre otros aspectos.

En Cuba, país que vive un proceso progresivo de envejecimiento poblacional, también se impone la redistribución más justa de las tareas del cuidado, que recaen fundamentalmente sobre las mujeres de la familia.

El médico Jesús Menéndez, especialista del Centro Iberoamericano para la Tercera Edad, habló de repartir el peso de esos trabajos entre el Estado, la familia y las nuevas formas de gestión; de proteger derechos de personas cuidadas y cuidadoras; fomentar entornos amigables, promover la cultura gerontológica en una sociedad envejecida, así como de acercar el apoyo material que estas tareas demandan.

Ellas, sus cuidados y cuidadoras contó con los apoyos del Centro Félix Varela, el Fondo de iniciativas locales de la embajada de Canadá en Cuba, Care Internacional, la Agencia Suiza para la Cooperación y el Desarrollo (Cosude) y el Instituto Cuban de Arte e Industria Cinematográficos (Icaic).

La presentación virtual del audiovisual se acompañó además de una exposición fotográfica virtual, La cultura del cuidado…camino de paz, accesible en la página de Facebook del Proyecto Palomas

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Sara Más

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