Diversidad familiar demanda políticas más integrales

[18-05-2015]
Especialistas llaman a diversificar los conceptos de familia Especialistas llaman a diversificar los conceptos de familia SEMlac

Aunque el modelo de familia nuclear patriarcal sigue vigente en Cuba, la diversidad de estructuras y relaciones filiales actuales demandan análisis y políticas más integrales, opinan especialistas.

Familias monoparentales, extendidas, heterosexuales y constituidas por parejas del mismo sexo e integradas por generaciones diferentes constituyen hoy el retrato familiar cubano.

"Hoy la familia cubana tiene ante sí múltiples retos", consideró la investigadora Rosa Campoalegre, durante el taller "Diálogos múltiples sobre familias", celebrado en La Habana el 14 de mayo.

"Además de problemáticas sociales vinculadas a la vivienda, la intolerancia y la violencia, es necesario revisar el valor que se da a las funciones educativa y afectiva en un momento en el cual la función económica ocupa un papel preponderante en muchas familias", opinó la jefa del Grupo de Familia del Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociales (CIPS).

Para la experta, hay que hablar sobre el cuidado, el quiebre de las fronteras entre lo público y lo privado a partir de las nuevas formas de gestión económica y la necesaria solidaridad intergeneracional.

"Hoy la familia es una célula productiva de bienes y servicios. Por lo tanto, esa separación entre espacio público y privado se pierde en muchos casos cuando el hogar es el centro del emprendimiento familiar. Esta realidad plantea nuevas dinámicas que debemos atender desde la investigación y las políticas públicas", dijo Campoalegre a SEMlac.
Para la jurista Rita María Perera, resulta fundamental atemperar las legislaciones cubanas al contexto social y continuar una labor que supera al "momento político legislativo": aplicar la ley.

Al respecto, Campoalegre afirma que debe aplicarse un enfoque de derecho, integrado y participativo, que asuma los resultados de la ciencia y donde la familia actúe en el diseño, aplicación y evaluación de las políticas públicas sobre el tema.

Hablar de bienestar es posible…

Las ciencias sociales han alertado sobre el impacto negativo de la crisis económica en las familias del país. Temas como los bajos salarios y la carestía de la vida, el burocratismo, la disminución de servicios públicos, el deterioro de valores y las condiciones materiales de escuelas y hospitales aparecen en estudios sobre familias cubanas.

"Ante las dificultades materiales, hablar de bienestar en Cuba pareciera un contrasentido. Por eso hemos comenzado a investigar el bienestar subjetivo que parte de la percepción global que tienen las familias de las distintas esferas de la vida", comentó durante el encuentro Patricia Arés, psicóloga y experta en temas de familia.

Arés presentó resultados parciales de un estudio cuya muestra abarca a familias de la capital cubana de bajos (entre 300 y 500 pesos mensuales) y altos ingresos (más de 3.000 pesos cubanos).

El estudio ha permitido visibilizar fortalezas de las familias cubanas que les permite disfrutar de cierto bienestar, relacionado con el uso del tiempo libre, las relaciones interpersonales, la capacidad de enfrentar las situaciones de conflicto y adversidad, actitudes como el optimismo y la creatividad.

"La familia está siendo el eje fundamental donde las personas están encontrando satisfacción y bienestar. Las que reportan altos niveles de bienestar son aquellas muy ritualizadas, que se reúnen habitualmente y comparten en sus tiempos libres".

El estudio revela que la estructura familiar no es determinante en el bienestar, pero los niveles educacionales e ingreso marcan diferencias importantes.

Las familias que tienen niveles educacionales universitarios reportan mayores índices de bienestar, al igual que aquellas que reportan altos ingresos. Para ellas, el bienestar es autogestionado.

Mientras, las familias con bajos ingresos concentran sus proyectos colectivos en resolver situaciones de vivienda y garantizar condiciones básicas. Además, reconocen las dificultades sociales como principales obstáculos para lograr mayor bienestar.

Especialistas, integrantes de la sociedad civil y representantes de instituciones estatales coinciden en que la integración de acciones protagonizadas por las familias y el Estado deberán estar encaminadas a apoyar y fortalecer el bienestar de los diversos núcleos familiares cubanos.

Una de las estrategias nacionales para enfrentar la crisis ha sido el fortalecimiento de las redes de apoyo, muchas de ellas surgidas en comunidades religiosos.
La pastora y teóloga Raquel Suárez expuso durante el taller de familia que "la iglesia debe construir una familia inclusiva, de hospitalidad, donde podamos vivir todas y todos en una diversidad compleja y cambiante".

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