Estoy harta de escuchar por los medios cubanos, en boca de periodistas, especialistas y hasta de altos dirigentes de la nación, que las mujeres somos responsables por la baja fecundidad del país. Durante años demógrafos y estadistas estuvieron advirtiendo sobre la tendencia poblacional cubana hacia el envejecimiento, que cada vez eran menos los alumbramientos y la de una emigración mayoritariamente joven, en edad fértil y femenina. Cuando el asunto fue inminente, se precisó, por lógica, un llamado de atención hacia la sociedad toda, como parece estar sucediendo hace un par de años. Sin embargo, más que juicios alarmistas "para crear conciencia del problema", empezamos a requerir políticas públicas coherentes con el escenario real y un enfoque mediático menos reduccionista.

No pretendo aquí explicar el fenómeno de marras. Junto a las excelentes investigaciones desarrolladas por el Centro de Estudios Demográficos de la Universidad de La Habana y la Oficina Nacional de Estadísticas e Información, existen colegas que desde las revistas Bohemia y Mujeres, entre otros medios, han descrito a profundidad el asunto desde hace más de una década. Especialmente, mi colega y amiga Dixie Edith reúne decenas de reportajes y comentarios al respecto, además de una investigación sobre el tratamiento de este tema en la prensa cubana, con la que recibió su título de Máster en Demografía y cuyos resultados ha mostrado en eventos y pueden rastrearse en internet.

El corto de ficción El pez de la torre nada en el asfalto (2008), de Adriana F. Castellanos, inspiró este título. Aquel abordaba la naturalización de la violencia contra la mujer en el espacio familiar y la relación de pareja y dejaba en el público una sensación de dolor y rebeldía. Este comentario ha sido un ejercicio que, de igual manera, provoca ideas y sentimientos encontrados.

La sangre que hierve frente al machismo más rancio o solapado, el sentimiento de soledad que abraza a cada rato y ese ímpetu que sobrevive al re-comenzar "eterno" son realidades que vivo como feminista de estos tiempos. Por eso me vino a la mente aquella imagen de un pez en el asfalto cuando "cocinaba" estas reflexiones.

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