Viven en espacios distantes de la geografía cubana, con experiencias y expectativas muy diversas, pero tienen un propósito común: contribuir a la equidad social. Quienes convergen en la Articulación Juvenil son muchachas y muchachos que encuentran en esa plataforma un espacio de socialización y activismo en favor de la justicia social, el respeto a la diversidad, los derechos humanos y la prevención de la violencia de género, en particular hacia mujeres y niñas.

Pese a que hace 15 años Cuba se colocaría a la vanguardia de la región de América Latina y el Caribe en otorgarles derechos a los padres para el cuidado a sus hijos al nacer, el número de hombres que hasta ahora ha decidido gozar de esos beneficios sigue siendo reducido. Desde 2003, el Decreto-Ley 234 de la Maternidad de la Trabajadora y su resolución complementaria otorgaron iguales derechos a los padres cubanos respecto a las madres para obtener una licencia laboral y quedarse al cuidado de los hijos, durante el primer año de vida.

"Contrario a lo planteado y por sobre los notables avances en la incorporación de la mujer cubana al trabajo asalariado, la proporción de padres que trabajan en la mayoría de los municipios del país duplica a las madres", sostiene el Atlas de la Infancia y la Adolescencia en Cuba, presentado en la XXVII Feria Internacional del Libro el pasado 8 de febrero.

Las construcciones machistas sobre cómo ser hombre o mujer en Cuba, junto a otras desigualdades de género, también pueden encontrarse entre las causas del embarazo adolescente, aseveran especialistas.
Los índices de fecundidad temprana han acaparado preocupaciones y no pocas investigaciones en la última década, al punto de considerarse un problema de salud en el país.

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