Desde su página en Facebook, la pastora de una iglesia comparte un mensaje en el que se pregunta qué derechos le faltan a la mujer, que ya puede votar, estudiar, gobernar, tener posesiones, expresar su criterio y divorciarse, entre otras cuestiones; a la vez que apunta que “el derecho a matar a tu hijo no es una opción”.

Cada historia de sobrevivencia a la discriminación y la violencia brinda la oportunidad de debatir sobre los cuerpos y las heridas que los habitan. Ese es uno de los mensajes más poderosos que revela el documental Mi cuerpo es mi vida, de las realizadoras cubanas Lizette Vila e Ingrid León, que el 29 de octubre fue presentado a la prensa a través de las redes sociales.

El auge de los fundamentalismos religiosos en Cuba no solo cuestiona la legitimidad del derecho al aborto o al reconocimiento de la diversidad de las familias; también perturba a congregaciones religiosas y a personas de fe.

A seguir construyendo redes de apoyo solidarias y reafirmar la lucha en principios y prácticas colectivas contra el patriarcado se pronunció el XV Encuentro Anual de la Red Feminista “Berta Cáceres”, realizado vía Telegram entre el 21 y 23 de octubre bajo el precepto: “vivimos tiempos de mujeres”.

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