Aun cuando se difunde información acerca de los peligros del uso inadecuado de las nuevas tecnologías por parte de niños, niñas y adolescentes, resta mucho para alcanzar una plena conciencia al respecto, asegura la jurista Lisy Alina Jorge Méndez, oficial de protección de Unicef en Cuba.

El patriarcado y las violencias machistas están en la base de los fundamentalismos religiosos. De manera cómplice, esas violencias suelen articularse en las comunidades de fe, el barrio, la familia y más recientemente en las redes sociales tejiendo agresiones simbólicas que repercuten en la vida real. Yuliet Teresa Villares Parejo lo sabe porque ha sido blanco de esos discursos que condenan la diversidad sexual, a la vez que relegan a las mujeres a la subordinación.

La pandemia de la Covid-19, obligó a pensar en diversas formas de organizarse. El trabajo a distancia y el teletrabajo fueron modalidades utilizadas en muchos países, incluida Cuba, como parte las medidas tomadas para frenar el avance del virus. “El teletrabajo acumula ventajas que promocionan su utilidad, que tienen que ver con más libertad en el uso del tiempo, ahorro de recursos (para empleados y empleadores) y la posibilidad de tener una mayor armonía entre la vida personal, familiar y laboral”, subrayó a SEMlac Maura Febles Domínguez, integrante del Grupo de Investigación "América Latina: Filosofía Social y Axiología (GALFISA), del Instituto de Filosofía de la Universidad de La Habana.

De la vida real a las plataformas y redes virtuales, el patriarcado se reinventa y emerge desde posturas beligerantes y misóginas. Rastrear sus huellas digitales, detectar sus puntos débiles y desmontar sus prácticas es el pirmer camino para hacerle frente desde un activismo comprometido con los derechos de las mujeres y contra las violencias machistas. Yoamaris Neptuno Domínguez, instructora de arte, comunicadora y coordinadora de la Articulación Juvenil por la Equidad Social del Centro Oscar Arnulfo Romero (OAR), apuesta por “informarse, estudiar y diseñar una estrategia de comunicación coherente” para seguir despatriarcando desde internet.

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