Pueden ser mujeres lesbianas o personas transexuales. En general, en el escenario de la diversidad de orientaciones sexuales e identidades de género, ocurren muchas violencias relacionadas con el estigma, la discriminación y los rechazos múltiples que estas poblaciones sufren a lo largo de su vida.
Para la doctora Geydis Elena Fundora Nevot, socióloga e investigadora de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), en Cuba, aunque “existen algunas investigaciones que abordan la violencia hacia estos grupos, no son un tema recurrente”. En ese sentido, advierte que si bien “la violencia física, sexual, psicológica y económica que estas personas viven en sus relaciones interpersonales” son fenómenos un poco más visibles y mejor abordados, ese no es el caso de la violencia estructural que está en la base de mucho de este maltrato.

“La erotización está rompiendo las fronteras que la ubicaban solo en los ámbitos adultos, para ir penetrando también en los infantiles. Cada vez les arrebatamos más la niñez a nuestros niños, para trasladarlos al mundo de los mayores”, alerta la Doctora en Ciencias Sicológicas Patricia Arés Muzio, para quien la hipersexualización de la infancia debe ser un foco de atención para la familia.

En una gran apuesta por el arte y su capacidad para movilizar y cambiar actitudes, la actual Campaña por la No Violencia Hacia las Mujeres en Cuba: Evoluciona, celebró el jueves 28 de noviembre su primer año de trabajo en el empeño de desmontar, entre las juventudes, los imaginarios sociales que legitiman la violencia machista.

Activistas de diferentes redes que se articulan a la población afrodescendiente en el país coincidieron en la urgencia de tomar acciones integrales contra la violencia de género, cuyo centro sea la prevención de los hechos, protección de las víctimas y promoción y aplicación de leyes, en consonancia con marcos jurídicos internacionales de los que Cuba es signataria.

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