Sara Más

Sara Más

Descripción de Sara

La falta de un sistema integral de atención, apoyo y orientación especializada a mujeres víctimas de violencia fue identificado por expertas de diversas disciplinas entre los desafíos actuales para el tratamiento y prevención a este problema social en Cuba.

"Este asunto demanda acciones articuladas, desde distintas disciplinas, para que las mujeres encuentren respuestas efectivas a su situación", señaló la psiquiatra Ada Alfonso, quien integró el panel "Violencia de género en Cuba: desafíos en la atención y prevención", el pasado 9 de diciembre.

Lunes, 15 Diciembre 2014 15:36

Legal gaps and gender violence

The fact that gender violence against women is not addressed in any legal document and that those in charge of such cases are inappropriately trained makes it impossible to effectively respond to this social problem in Cuba today, experts feel.

"Our Criminal Code does not include gender violence," said Perla Delgado, a professor at the University of Cienfuegos' School of Law, around 250 kilometers east of Havana.
Some specialists believe that there should be a specific law on these crimes, while others think that the gender approach should be applied to all pieces of legislation.

hese issues were discussed at a Cuban Meeting to Fight Violence against Women, which was held on November 25 - December 10. Aida Torralbas, a psychology professor at the University of Holguín, 685.

Desde que, en la pasada década del noventa, se iniciaron las primeras investigaciones sobre violencia de género en Cuba, estas indagaciones han contribuido a visibilizar el problema en diferentes ámbitos sociales, a la par que han ayudado a reconocerlo y arrojar luces sobre algunas dinámicas que atraviesan su atención, prevención y tratamiento. Aunque se trata, sobre todo, de estudios descriptivos, locales, fragmentados e incompletos, que parten de muestras pequeñas y no permiten identificar la real magnitud de este fenómeno en el país.

No solo los golpes y las agresiones verbales son expresiones de violencia. Son las más evidentes, pero no las únicas. Otra forma de maltrato hacia las mujeres de la que poco se habla, o en la que menos se repara, es la violencia económica.

"Existe violencia económica cuando uno de los miembros de la familia usa el poder económico para provocar un daño a otro", advierte a SEMlac la economista Teresa Lara, experta en materia de estadísticas e indicadores de género y una estudiosa de los temas de género, en particular vinculados al universo del trabajo y la economía.

La falta de una sección o acápite legal específico para la violencia contra la mujer por motivos de género y la poca preparación de quienes operan estos casos limitan una respuesta jurídica más efectiva a este problema social en Cuba, opinan especialistas.

"Nuestro Código Penal no recoge ni penaliza la violencia de género", asegura a SEMlac la jurista Perla Delgado, profesora de la Facultad de Derecho de la Universidad de Cienfuegos, a unos 250 kilómetros de la capital cubana.

La violencia por motivos de género tiene un fuerte basamento en la práctica y la cultura patriarcales, se sustenta en el desequilibrio de poder que destina a las mujeres el lugar de la obediencia y la subordinación, y ocurre, por tanto, en las situaciones más diversas: sin distinción de clase social, nivel económico, de instrucción cultural, color de la piel o creencia religiosa.

Pero los contextos en que tiene lugar añaden características particulares a este problema social. Ello hay que tenerlo en cuenta, según especialistas, para poder actuar, elaborar estrategias e intervenir ante estos casos. De ese modo, el ámbito geográfico pasa a tener también una connotación particular.

La violencia contra las mujeres por motivo de género se reconoce y denuncia poco, se perpetúa como algo natural y acostumbrado, mientras sus víctimas precisan respaldos diversos para poder romper el ciclo del maltrato, recuperar su autoestima y retomar las riendas de sus vidas y decisiones.

Ello implica, necesariamente, apoyo y protección de diverso tipo: psicológico, de salud, afectivo y comunitario, entre otros. Pero estos casos necesitan también de una adecuada protección legal que evite la impunidad, ampare a las víctimas y sancione al maltratador.

Lunes, 01 Diciembre 2014 22:03

Arte por una cultura de paz

El cuerpo femenino, unas monedas como valor de cambio, la manzana de la tentación y una rosa oculta en un útero oscuro son algunos de los elementos de los que se valió el artista plástico Adrián Gómez Sancho para crear "Tríptico X Mundo", la obra ganadora del Gran Premio de la segunda edición del salón de arte Cultura de Paz, del Centro Cristiano de Reflexión y Diálogo-Cuba (CCRD-C), en Cárdenas, Matanzas, el pasado 25 de noviembre.

Para enfrentar y poner fin a la violencia machista, se necesitan leyes, instrumentos y mecanismos que respalden los derechos de las mujeres a una vida sin maltrato de ningún tipo y que garanticen una atención diferenciada a estos casos, de un fuerte contenido discriminatorio y patriarcal.

Pero las leyes, aunque imprescindibles, no bastan. Se necesita también de operadoras y operadores de justicia libres de prejuicios y con conocimientos básicos para entender que una mujer calla el maltrato no porque sea "masoquista" o "le gusta que le peguen", sino debido a que está atrapada en el círculo de la violencia y no sabe salir de ese circuito sin ayuda, carece de suficiente autoestima y cree que debe obedecer y complacer; que muchas, efectivamente, retiran la denuncia, pero no lo hacen porque quieran o prefieran al maltratador, sino porque le temen, intuyen aún peores represalias o tienen que volver a su lado porque no tienen otro sitio a dónde ir.

Ayudar a reconocer las distintas formas de violencia, tejer redes de apoyo, atender y dar seguimiento a casos específicos y prevenir ese tipo de hechos en diversas comunidades son algunas de las acciones que despliegan organizaciones cubanas de inspiración cristiana en espacios urbanos y rurales.

Entre ellas destacan el Centro Cristiano de Reflexión y Diálogo-Cuba (CCRD-C), de Cárdenas, a 120 kilómetros de La Habana; y el Grupo de Reflexión y Solidaridad "Oscar Arnulfo Romero" (OAR), en la capital cubana, cuyas experiencias centraron el foro de OAR dedicado al tema "Violencia de género y el escenario religioso cubano. Buenas prácticas por la no violencia", el pasado 20 de noviembre.

Información adicional