Activistas piden que cese en el mundo el racismo

De la redacción [27-03-2018]
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Si bien es la equidad y no la desigualdad la divisa del proyecto social cubano, los prejuicios raciales aún persisten y generan discriminación racial, reiteraron activistas de la Red Barrial Afrodescendiente y La Comisión José Antonio Aponte.

Aunque no esté institucionalizado o refrendado jurídicamente, ni justificado étnica y culturalmente; el racismo marca todavía brechas en el desarrollo de esta población. Ante estas prácticas, se impone continuar promoviendo la tolerancia, la inclusión, la unidad y el respeto a la diversidad, expresaron.
El pasado 21 de marzo, Día mundial de Lucha por la Eliminación de la Discriminación Racial, integrantes de estas agrupaciones, junto vecinos del Consejo popular Balcón Arimao, reunidos en el sitio conocido como La Ceiba, declararon que este era un día de reflexiones, pero también de celebración para la isla caribeña.
Organizado por la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), mediante su Comisión José Antonio Aponte, el encuentro constituyó el primer acto público realizado en una comunidad cubana para conmemorar esta fecha.
Su sede se escogió en reconocimiento a la Red Barrial Afrodescendiente, un auténtico proyecto comunitario que busca llevar a los barrios las investigaciones y debates sobre la cuestión racial y las principales problemáticas que afectan a la población afrodescendiente.
La Red, con un justo y legítimo trabajo de cinco años, agrupa 11 barrios, la mayoría de la capital cubana, y extiende sus brazos hasta la legendaria barriada popular de La Marina, en la provincia de Matanzas, y a la histórica Villa de Trinidad en Sancti Spíritus, ambas en el centro del país; así como a la Iglesia Bautista Ebenezer, del municipio de Marianao, en La Habana, resaltó una de sus coordinadoras, Maritza López.
Asimismo, destacó el impacto que en las comunidades han tenido proyectos comunitarios como el de La Ceiba, la Muñeca Negra, Sonrisas de Esperanza o Más que hijo, más que marido, más que padre, los cuales han sido artífices de una verdadera transformación social en los barrios.
"Cinco siglos de discriminación racial crean un telón de fondo muy agreste, de raíces económicas demasiado fuertes, en las cuales los prejuicios subsisten, voluntariamente o a veces tan naturalizados que son involuntarios", expresó el profesor y escritor Rolando Julio Rensoli Medina.
Sin embargo, dijo, encuentros como este son una muestra de la voluntad de una nación, consciente de la necesidad de luchar para que en el mundo cese el racismo y la xenofobia, cuyas manifestaciones se han visto agudizadas en la represión y desplazamiento de las personas afrodescendientes, latinos e inmigrantes, tanto en Estados Unidos y América Latina, como en Europa y Oriente Medio.
"En el derecho constitucional cubano, desde Guáimaro hasta la Constitución socialista actual, pasando por la penosa constitución de 1901, se ha considerado 'cubanos' y exclusivamente 'cubanos' a todos los nacidos en este archipiélago, con independencia a su color de la piel u origen étnico", señaló Rensoli Medina.
Reconoció que esos vestigios de racismo se mantienen sutilmente en las mentalidades, "más difíciles de cambiar que las políticas", apuntó el profesor.
Para el vicepresidente de la Comisión Aponte, "todos somos cubanos, como cubana es nuestra cultura, mestiza, mezclada, fusionada, híbrida… como mestizos somos genéticamente, según el Mapa Genético cubano, un logro científico que refrendó en 2015 lo que ya el antropólogo Fernando Ortiz había bautizado como un ajiaco".
"No habló Don Fernando de una ensalada mixta donde sus componentes están separados, habló de un ajiaco, donde están mezclados", dijo el escritor. "Eso lo celebramos con orgullo", agregó.

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