La “Letra del Año”, como se denomina a los vaticinios de los babalawos (sacerdotes) de la religión de origen yoruba, atrae cada vez a más seguidores en Cuba y el mundo, incluso, entre personas que no profesan tales creencias.

Saber qué deidades (orishas) rigen lo “bueno y malo” del año que comienza y qué recomendaciones seguir, despierta creciente interés.

Fredesbinda López, residente en un remoto poblado de la provincia de Camagüey, 500 kilómetros al este de la capital, le imploró telefónicamente a su sobrina: “cuando sepas algo, avísame”.

Un personaje a la vez frágil e intenso, una musa protectora del entorno es Acualina. De logotipo de un proyecto comunitario se convirtió en consejera y alerta televisiva para salvar el pedazo de mundo más cercano a cada persona.

Está ataviada a la usanza de las deidades griegas, protectoras de las artes, pero con los colores de la bandera cubana –blanco, azul y rojo--, a sus pies cinco corales y, en sus manos, un ánfora para regar de conciencia al planeta.

Cuba cerró 2006 con cerca de 3.000 habitantes menos, según estimaciones de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE), en su Panorama político y social, publicado en el sitio web de esa institución.

Si al cierre de 2005 la población totalizaba 11 millones 243.836 personas, las cifras del año recién concluido ubican la cuenta en 11 millones 240.121.

"No permitas que la violencia se apodere de ti y sea parte de tu vida", es una de las frases con la cual se inauguró el 11 de diciembre el Primer Centro Integral de Violencia Contra Mujeres Migrantes y Refugiadas, en la ciudad de Buenos Aires. La recién nacida entidad estará integrada por profesionales que se proponen estimular la formación de una conciencia crítica hacia mitos y estereotipos culturales que favorecen la discriminación y la intolerancia; también buscarán difundir la legislación sobre la protección de los derechos humanos. Asimismo, se anhela armar una red con las instituciones gubernamentales y organismos que trabajen en la erradicación de la violencia, fomentar espacios que brinden respuestas a los problemas de seguridad y ofrecer sus servicios a través de una línea telefónica gratuita. Este espacio es resultado de la gestión de Natividad Obeso, una peruana refugiada en este país que preside la Asociación de Mujeres Unidas Migrantes y Refugiadas en Argentina, para quien "la violencia contra la mujer duele, pero en las migrantes duele más" (SEMlac).

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