Para las estadounidenses solteras, la ilusión romántica de un casamiento se desvanece a los 30 años de edad, cuando dan prioridad a su vida profesional y laboral y dejan de lado su vida amorosa, señala la escritora Bárbara Dafne Whitehead, en su investigación "Whay there are no good menleft?" En una escala del uno al diez, las estadounidenses treintañeras ubican sus carreras y metas en el lugar noveno o décimo, mientras dejan su vida romántica en el número cinco o seis. Pero el mayor problema, dice la autora, es encontrar y conservar un compañero amoroso. Indica Whitehead que cuando se pregunta a las mujeres sobre su vida sentimental, no hablan de amor, ni de casamiento. Son mujeres más libres, más educadas y con alternativas distintas al matrimonio y la maternidad. Casi todas son económicamente independientes. Sin embargo, recuerda Whitehead, las últimas encuestas de 2005 indican que sí quieren casarse "algún día". En 2001 la empresa Gallup preguntó a las mujeres solteras, de entre 20 y 29 años de edad, qué tan importante era tener un buen matrimonio y una vida familiar. Se les dio a escoger cuatro opciones: extremadamente importante, totalmente importante, algo importante o no importante. El 89 por ciento escogió la primera (CIMAC).

La “Letra del Año”, como se denomina a los vaticinios de los babalawos (sacerdotes) de la religión de origen yoruba, atrae cada vez a más seguidores en Cuba y el mundo, incluso, entre personas que no profesan tales creencias.

Saber qué deidades (orishas) rigen lo “bueno y malo” del año que comienza y qué recomendaciones seguir, despierta creciente interés.

Fredesbinda López, residente en un remoto poblado de la provincia de Camagüey, 500 kilómetros al este de la capital, le imploró telefónicamente a su sobrina: “cuando sepas algo, avísame”.

Un personaje a la vez frágil e intenso, una musa protectora del entorno es Acualina. De logotipo de un proyecto comunitario se convirtió en consejera y alerta televisiva para salvar el pedazo de mundo más cercano a cada persona.

Está ataviada a la usanza de las deidades griegas, protectoras de las artes, pero con los colores de la bandera cubana –blanco, azul y rojo--, a sus pies cinco corales y, en sus manos, un ánfora para regar de conciencia al planeta.

Cuba cerró 2006 con cerca de 3.000 habitantes menos, según estimaciones de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE), en su Panorama político y social, publicado en el sitio web de esa institución.

Si al cierre de 2005 la población totalizaba 11 millones 243.836 personas, las cifras del año recién concluido ubican la cuenta en 11 millones 240.121.

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