En el mundo, 60 millones de niñas no asisten a la escuela. A causa de su sexo, entre 60 y 100 millones de niñas fueron víctimas de feticidios, infanticidios, desnutrición y mala atención médica. Más del 90 por ciento de las empleadas domésticas son niñas de entre 12 y 17 años. En algunas regiones del mundo, el porcentaje de seropositividad al virus del Sida es cinco veces mayor entre las niñas que entre los varones. Por estas razones, Visión Mundial empezó a trabajar desde 1991 en el tema de "La Niña" como una iniciativa internacional que establece como prioridad el apoyo al desarrollo y al ejercicio de sus derechos, informa un boletín de la organización. Pero, a pesar de los esfuerzos, aún entre las ONG las niñas continúan siendo invisibles en las estadísticas y por las estadísticas. Además, la educación bajo roles asignados produce en niñas y varones comportamientos aprendidos que limitarán su desarrollo personal y su propia autoestima. Esta forma de socialización provee las normas -ambas implícitas y explícitas- para las prácticas discriminatorias tradicionales que se perpetúan con el tiempo y se hacen costumbre. Hablar de la situación de las niñas es también proyectarse a la de las mujeres adultas. Los estudios revelan que la discriminación lleva a la violencia que se inicia desde muy temprana edad y se perpetúa en la adultez, siendo diversas las manifestaciones de violencia durante el ciclo de vida de esta población (CIMAC)
La mortalidad por complicaciones asociadas a la maternidad es la tercera causa de muerte entre adolescentes en México. Un total de 718 adolescentes mueren cada año por este motivo, cifra que podría aumentar considerando las muertes por aborto clandestino, de las que no hay registro. El Consejo Nacional de Población (Conapo) señala que el 60 por ciento de las muertes maternas en adolescentes (MMA) ocurren por toxemia y hemorragias, sobre todo en el Distrito Federal, Chiapas, Estado de México, Veracruz, Guerrero, Puebla y Guanajuato. Para Conapo, los embarazos en mujeres menores de 18 años están asociados con riesgos y daños para la madre y el bebé -bajo peso al nacer, parto prematuro, anemia en la madre, mayor incidencia en preclampsia- y, en las mujeres extremadamente jóvenes, con mayor incidencia de complicaciones en el parto. Para el Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE), las causas de que un embarazo adolescente a tan corta edad ponga en peligro la vida de la madre están determinadas por factores socioculturales y elementos psicológicos (CIMAC).
Un ambiente distendido, altas temperaturas y poca ropa se confabulan para que en este verano 2007, muchos jóvenes y adolescentes tengan su debut sexual en Chile. Mientras tanto, en la ciudad de Santiago, el pasado 29 de enero, la presidenta Michelle Bachelet firmó el Decreto Supremo para autorizar el reparto de la "píldora del día después" a jóvenes mayores de 14 años, sin necesitar la autorización de los padres. Ni casual ni espontánea fue esta decisión presidencial de autorizar la distribución de la "píldora del día después". Se gestó apenas el Tribunal Constitucional (TC) impugnara, el 12 de enero pasado, la aplicación de las Normas sobre Regulación de la Fertilidad, dejando sin efecto la entrega gratuita del fármaco a las jóvenes mayores de 14 años en los consultorios de atención primaria de salud pública. La decisión del Tribunal Constitucional no argumentó sobre la píldora, sino que cuestionó la capacidad legal del Ministerio de Salud para definir políticas sanitarias mediante decreto ministerial. No se pronunció sobre el fondo de la iniciativa, que pone la pastilla a disposición de todas las mujeres en el sistema público, junto con un importante conjunto de normas técnicas sobre fertilidad, incluida la anticoncepción masculina, que no despertó discusión alguna. Tendría que ser la Presidenta de la República quien firmara un Decreto Supremo para que la norma pudiera ser efectiva
El gobierno de Uruguay reconoció la necesidad de facilitar el acceso de las mujeres a las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), como estrategia para contribuir a eliminar la brecha de género existente. En el capítulo "El Uruguay Innovador" del primer Plan Nacional de Igualdad de Oportunidades y Derechos, previsto para 2007-2011, se contempló una línea de acción "tendiente a incentivar los procesos de desarrollo sostenible que contemplen el acceso y la participación en condiciones de igualdad a los procesos de innovación, tecnológica, científica y cultural, de manera de asegurar equidad en los niveles de bienestar social". El proceso de diseño de este programa siguió el mismo procedimiento que se empleó en los demás países de la región: consultas participativas a las comunidades y grupos de base, organizaciones no gubernamentales (ONG) y entidades públicas que, de una u otra forma, están relacionadas con los temas de género y mujer. Una de las ONG con alguna experiencia en el tema es "Cotidiano Mujer", que realizó un taller el año pasado con mujeres de barrios periféricos de Montevideo. La comprensión va un paso más adelante en la situación de Uruguay, donde si bien cuatro de cada 10 uruguayos sabe usar computadoras, de estos casi 20 por ciento no emplea Internet, y la mayoría de los que lo utilizan sólo lo hacen para comunicarse por mensajería instantánea o correo electrónico. Es decir, no conocen las posibilidades de trabajo en red, investigación y participación ciudadana que esta vía ofrece. Aunque aún es un tema no muy relevante para las mujeres y con poca demanda por parte de las uruguayas, el estatal Instituto Nacional de Mujeres decidió incluirlo en el Plan Nacional, para que las políticas públicas que se vayan formulando tengan en cuenta la brecha de género (SEMlac).

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